//Urología del futuro.

Urología del futuro.

Algo que ha preocupado a la especie humana durante todas las épocas de su existencia, es cómo se presentará el futuro que nos espera y en especial, como será el de nuestros hijos y sus descendientes.  La mayoría de los modelos predictivos que se han desarrollado o los mundos fantásticos que se han descrito en cine o literatura se han ejecutado tal cual fueron pensados e incluso con mejoras y adiciones a lo que la imaginación de estos genios pudo determinar. 

 

Por tanto los celulares de ultra tecnología, la internet, la estación espacial internacional,  los androides R2-D2 y C3PO de la guerra de las galaxias y otras decenas de cosas, son simplemente concreciones de sueños previos de otros que jugaron a adivinar el futuro y se quedaron cortos. Sin embargo, algo es claro. Nos esperan problemas ecuménicos que debemos afrontar y en esto la humanidad se divide en dos bandos: Los optimistas que esperan un futuro de prosperidad, desarrollo y esplendor, y los pesimistas, que esperan catástrofes globales hacia el futuro que afectaran el bienestar y la convivencia.

 

La urología, como actividad humana, no es ajena a estas preocupaciones. En cada evento global, tendrá su repercusión en la forma como se ejerza nuestro oficio en el futuro.  Sin necesidad de jugar a las adivinanzas, estos escenarios optimistas, nos esperan, algunos en un futuro muy cercano:

 

1- Mejoría de la electrónica, lo digital, miniaturización, la nanotecnología y la robotización: Es lógico pensar que los elementos que utilizan circuitos, electrónica o computación van a mejorar cada vez más, tanto que es difícil predecir cuál será el techo de los avances que ya se perciben en procedimientos que realizamos a diario.  Pero debe considerarse también como cambiará esta automatización y robotización, la regulación social incluso. A los grandes estudiosos les preocupa si se deberá crear una legislación y sobretodo cambios en las constituciones políticas, Robot rights, que protejan los derechos de unos seres que cada vez se “humanizarán” en mayor grado, los robots, que harán parte integral de las sociedades del futuro. Los pesimistas piensan que el problema será como defender a los humanos a de los robots multi presentes y si alguien duda de este conflicto, que lea en las miles de páginas que se ocupan del tema.

 

2- La generación “C”, conectada: No en vano la generación actual será la primera realmente hiper-conectada y que en el futuro esto tendrá consecuencias sociales y laborales que moldearán sociedades diferentes a las que conocemos.  Lo primero que se genera en medicina es que la historia clínica electrónica universal portable se abre paso desde ya, misma que incluiría no solo cambios en la forma de ver los pacientes, avatares vs historias, hasta la inclusión de información genética que trasciende el almacenamiento de simples datos de laboratorio o rayos X.  Las generaciones conectadas no quieren desplazarse, excepto por el placer de viajar, ¿qué deberemos entonces hacer los urólogos, para mejor atender a nuestros pacientes hiper conectados y que no desean ir hasta un consultorio?  Desde ya se habla que tanta conexión creará otra revolución sexual, en la que las interfaces permitirán las relaciones teledildónicas, sin ningún contacto piel-piel, pero sin sacrificar sensaciones y que disminuirán las venéreas o los embarazos indeseados, pero aumentarán los traumas sexuales, por ejemplo.

 

3-    Telemedicina: Aunque parece derivarse del  punto anterior, en el futuro el control a distancia de los parámetros de los pacientes será indispensable para el cuidado de grandes poblaciones.  El asunto no será tanto cual es la interface que porte el paciente, pues la velocidad de estos adminículos permite predecir que todos portaremos alguno; pero es la administración de esta big data la que queda en entredicho. ¿Quién determinará que hacer o no hacer según la información recolectada?  Conociendo nuestro sistema de salud, a alguna EPS le interesará el PSA creciente de uno de sus asociados que es reportado desde su celular ultra tecnológico a una central de datos situada en medio de la nada, quizás en Pakistán, que debe a su vez retornar la información a una “task forcé”, que pueda intervenir el paciente?, pasará mucho tiempo hasta que veamos estos adelantos masificados y es posible que los mejores médicos del futuro, sean los que mejor telemedicina ejecuten.

 

4-    Impresión de órganos e instrumentos quirúrgicos: En el futuro, el elemento más importante de un quirófano será la impresora tridimensional, que permitirá crear elementos desechables instantáneos, a un costo razonable y cuyas limitantes son difíciles de precisar hoy, puesto que prácticamente todo elemento quirúrgico podrá ser impreso y desechado.  Esas mismas impresoras, con la matriz proteomica adecuada, podrán generar órganos de reemplazo, con especificaciones personalizadas,, sin riesgo de rechazo y está tendencia  hará que los ciborgs, mitad humano, mitad maquina, sean una realidad. ¿Pero qué implicaciones ontológicas pueden tener estos cuerpos transformados?  ¿Qué sucederá cuando un cerebro sea literalmente copiado en un disco duro e implantado en otro cuerpo humano o androide?

 

5-  Cambios en el paradigma de las enfermedades: Quizás donde se auguran cambios más drásticos y rápidos es en el manejo del cáncer y posible justamente en el de próstata, por su alto volumen de presentación y permanente investigación, sea uno de los escenarios seleccionados para intervenciones que cambien los algoritmos vigentes del manejo. Dos hechos se auguran para todas las especialidades: El diagnostico de precisión, el tratamiento personalizado, la terapia “blanco” y otra serie de sofisticaciones estarán a la orden del día y se verán acrecentadas en el futuro. Otra condición que cambiará radicalmente es el envejecimiento y entonces ¿qué enfermedades serán las que desarrollaran los neo jóvenes de 80 o 90 años en sociedades donde vivir 200 años sea lo habitual?

 

Aunque estos cinco puntos pueden resumir algunas predicciones, todas ligadas al desarrollo de la tecnología en un escenario idealista, cabría también presuponer, qué pasaría con nuestra especialidad en un ambiente post apocalíptico generado por las amenazas comunes que podrían afectarnos: golpe de un meteorito, erupción volcánica desproporcionada, guerras del agua, detonaciones nucleares, ataques terroristas masivos. En estos contextos en los que se pierde la arquitectura social, la humanidad regresa a etapas primitivas de su desarrollo y quienes puedan trabajar con menos estarán favorecidos.  Quizás un campo de experimentación actual es lo que  pasa en una Venezuela desabastecida no solo de comida, sino de insumos médicos y es notable ver como el ingenio humano reemplaza las sondas, los cistoflow o las asas de resección con elementos que en otros contextos no serían aceptados al invocar la seguridad del paciente. 

 

Solo aplicable a este escenario teórico, serían más útiles los cirujanos abiertos, que los robóticos por ejemplo, al invertir la dinámica de la experticia actual. La humanidad tendría que adaptarse, como lo ha hecho siempre y los urólogos también, puesto que los pacientes, mientras exista un humano con vida no desaparecerán jamás, solo los métodos con los que se tratan.

Juan Fernando Uribe Arcila MD.

Miembro de Número

Vice-Presidente.

Sociedad Colombiana de Urología.

Experto en Medicina Sexual.

Universidad CES

Hospital Pablo Tobón Uribe

Medellín – Antioquía

Sexólogo Clínico.

Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual –  FLASSES

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