Tadalafilo en disfunción erectil luego de prostatectomia radical

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Tadalafilo en disfunción erectil luego de prostatectomia radical

La prostatectomía radical abierta (PRA) ha sido el ideal para el tratamiento de esta entidad. Sin embargo, esta se asocia con considerable pérdida de sangre, dolor postoperatorio, y larga estancia hospitalaria. La prostatectomía radical laparoscópica (PRL) comenzó al inicio de la década de 1990, y mostró ventajas en estos tres puntos, así como disminución en incontinencia urinaria y disfunción eréctil, motivo por lo cual se convirtió en el nuevo estándar.

Sin embargo, ha habido numerosos refinamientos en términos de técnicas de prostatectomía y equipo. Aunque la PRA y la PRL han sido el pilar principal del tratamiento para el CP, se desarrollan técnicas más avanzadas. Aparece entonces la prostatectomía radical asistida por robot (PRAR). Aunque hay controversia, en 2018 diferentes estudios muestran que los resultados de PRAR son mejores que con PRA y PRL en términos de pérdida de sangre, de las tasas de transfusión, la preservación de los nervios, la continencia urinaria y recuperación de la disfunción eréctil.

El objetivo principal de la prostatectomía radical es el control del cáncer, pero mantener la calidad de vida es un objetivo secundario muy importante. Muchos estudios han demostrado que los factores más comunes que influyen en este último aspecto son la incontinencia urinaria y la disminución de la capacidad eréctil. Los avances recientes en la anatomía quirúrgica y las mejoras en las técnicas quirúrgicas han arrojado resultados satisfactorios en la continencia urinaria después de la PR.

De otra parte, aunque la prostatectomía radical convencional, que conserva los nervios mantiene alguna función eréctil, la mayoría de los pacientes sufren cierta pérdida de esta. La disfunción eréctil (DE) asociada a la prostatectomía radical (PR) afecta, para algunos el 25-75% y para otros entre el 30-87%  de los pacientes y tiene un impacto negativo significativo en su calidad de vida.

Desde 1998, después del advenimiento de los inhibidores de la 5-PDE, hubo un enorme cambio en el algoritmo de la terapia de la DE. Hoy en día los PDE5-Is se consideran el tratamiento estándar para pacientes con DE después de PR. En el caso de Tadalafilo, se han utilizado dosis de 10 y 20 mg bajo demanda en pacientes con DE, y también como una dosis diaria de 5mg. El estudio de McMahon C comparó la eficacia, seguridad y tolerabilidad de Tadalafilo bajo demanda vs dosificado a diario, y reportó que el 72% de los pacientes prefiere Tadalafilo a diario.

En 2014, los doctores Seo y colaboradores evaluaron la eficacia y seguridad de Tadalafilo 5 mg una vez al día en el tratamiento de la DE después de la PRAR, versus un grupo control sin Tadalafilo. Se realizaron evaluaciones a los 6 y 12 meses. Los autores consideraron que en pacientes con DE después de PRAR con preservación de nervios, la dosis de Tadalafilo 5mg una vez al día fue bien tolerada y la función eréctil mejoró significativamente en comparación con la del grupo control.

Publicado en La Posdata #3, 2018.

@escallonlloreda