La tarea del líder es crear un ambiente propicio para el esfuerzo supremo. Un clima que reúna la voluntad de los miembros del equipo para apostar por un mismo objetivo. Cuánto más elevado es ese objetivo, más se satisfacen las motivaciones individuales, que suelen ser diferentes entre sí. Así resume Pepu Hernández su papel como seleccionador de baloncesto de España, campeona del mundo en 2006.