"¡Aquí me siento humano!" Parece simplista, pero ¿cuántas personas pierden su entusiasmo por servir al cliente interno y externo al no sentirse respetadas, valoradas, tomadas en cuenta, ni tratadas con equidad? La dignidad genera sentido de pertenencia, paso vital para alinear anhelos individuales con propósitos organizacionales. Así se marca la diferencia entre quienes son protagonistas aspirando triunfos significativos y los simples observadores alienados de lo que acontece en la empresa.