La falta de reconocimiento y la inequidad de incentivos son también fuente de desmotivación para personas que, en su conciencia, hacen un trabajo honrado, intenso y leal. Seamos realistas, la química imperfecta ocurre entre estas personas y jefes indiferentes, egocéntricos y concentrados en resultados sin mirar las condiciones de quienes los producen. "Cuando nos reunimos solo el jefe habla, no escucha las pocas observaciones que permite y es agresivo si alguien comete la osadía de cuestionar un dato, lo único que le importa es aplaudirse a sí mismo", dicen los miembros.