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El arte de la anestesiología.
El siglo XVIII ocupó mucho el trabajo de los investigadores y lo encaminó al estudio de los gases. Se puede decir que hubo un precursor, Sir Thomas Beddoes (1760-1808), el cual inició su estudio.
Enrique Arango Galvis, MD.
Jefe Departamento de Anestesia. Fundación Santa Fe de Bogotá. Bogotá - Colombia.
*Carta de Anestesiología. FSFB.
2002-05-25
Humphrey Davy en 1779 se encargó del laboratorio de Beddoes con instrucciones de hacer experimentos sobre el oxido nitroso y del bióxido de carbono, es así como podríamos llamar ha este el descubridor, de hecho fue el primero en escribir un libro a cerca de este tema, quedando claro dos de los efectos principales: Disminuir el dolor y producir un efecto hilarante.
Posteriormente Henry Hickman continuó las investigaciones de Davy y en 1824 anestesió animales con oxido nitroso y oxigeno en unas campanas.
William.T.G.Morton después de experimentar con perros, con peces, con sus amigos y consigo mismo, por último extrajo con éxito una muela con el empleo de éter; en esa época Morton era estudiante de segundo año de carrera de medicina y le pidió permiso al Dr. John Collins Warren, quien era profesor de cirugía de Harvard, para hacer una demostración en una cirugía mayor.
Fue de esta forma como hubo que esperar hasta el 16 de octubre de 1846, fecha ésta en la que se abrieron caminos para la anestesia, caminos que no se han cerrado sino por el contrario continúan mostrándonos posibilidades, para convertirnos en una especialidad que vela por el cuidado del paciente en el ámbito perioperatorio con una evaluación o consulta preanestesia tanto en el paciente para cirugía electiva, como en el paciente de urgencia.
Esta consulta se ha vuelto cada vez más importante pues es en estos momentos que le dedicamos al paciente y a sus familiares para explicarles lo complejo que puede resultar una anestesia para una operación, sin minimizar los riesgos inherentes al procedimiento con un entorno medicolegal complejo en la mayoría de los casos, pero que debe ser entendido y aceptado por el paciente gracias a nuestras explicaciones.
El acto anestésico puramente dicho nos identificó hasta hace unas tres de décadas, cuando los anestesiólogos incursionamos en el cuidado intensivo y en las clínicas de dolor; con lo cual nos hemos comprometido poco a poco cada vez más en un manejo integral del paciente en todos los momentos que rodean un acto quirúrgico, o cuando padece patologías que por su origen mismo se vuelven de difícil tratamiento, siendo en no pocos casos la única opción darle un soporte al paciente para un bien morir.
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