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Partiando, partiando, ...
Desmoralizados se encuentran un gran número de obstetras de Colombia. Los cambios en los principios y filosofía de la atención médica marcados por la obligatoria existencia de intermediarios entre el paciente y el profesional médico, junto con la consolidación del concepto de atención por volumen, han terminado por cambiar la manera de ejercer la obstetricia.
*Carta Quirurgica. Departamento de Cirugia. Fundacion Santa Fe de Bogota, Bogota, Colombia.
2002-04-25
Verdaderamente el médico se encuentra en una encrucijada; entre la espada y la pared. Por un lado está su compromiso hipocrático de ejercer una buena medicina, la que nos enseñaron en la universidad; honesta, transparente, velando por el beneficio de su paciente. Pero por otro lado están los entes contratantes, quienes con su oferta de tarifas, sus listados excluyentes y el poder que le asiste a quien posee el mercado (en este caso los pacientes), realmente son quienes imponen las reglas. Este fenómeno si bien puede ser criticable y es objeto de profundísimos análisis, que no son objeto de esta reflexión, no debemos olvidarlo: es una realidad innegable que está aquí para quedarse.
¿Cómo ha influido todo ésto a la medicina? Sin temor a equivocarme estoy convencido que la medicina que se ejerce hoy en día tiene refundido el norte, su razón de ser: las conductas médicas prioriotariamente no favorecen los intereses del paciente. Existen demasiados intereses en el acto médico como para considerar que el beneficio del paciente (en otros tiempos la razón de ser de la medicina) sea la priorodad.
¿Entonces, qué nos queda a los médicos? ¿Cómo enfrentar ésta realidad? Si bien esta reflexión no pretende (ni puede) ofrecer la solución al lector, sí quiere presentar algún argumento atenuante a tan dolorosa realidad. Así parezca descabellado soy un convencido que el academismo es el único antídoto conocido para evitar la devaluación e inevitable muerte de la medicina como profesión. El razonamiento médico y los argumentos académicos siempre prevalecerán sobre los demás intereses. No importa qué tanto terreno hayan ganado éstos. En el fondo la evidencia científica nunca desaparecerá. Sin duda, alejarnos del academismo es el rumbo equivocado. Quiero hacer un llamado a los profesionales médicos para que en sus ya ocupadas agendas de trabajo siempre dejen un espacio abierto para la ciencia. El conservarse vigente académicamente siempre mantendrá viva la mente, libre el espíritu y nos dará argumentos de por vida para justificar nuestros actos y encontrarle un por que y un sentido a nuestra profesión. No permitamos que terceros, con nuestra complicidad terminen por considerarnos tecnólogos de la salud.
Invito a quien dedicó unos minutos a leer estas líneas a que reconsidere su forma de ver y ejercer la obstetricia. Imprímale a su que hacer diario un poco más de academismo, así se sentirá no menos maltratado económicamente pero si más dignos. Me duelen los colegas que al ser cuestionados acerca de su actividad laboral responden “ando partiando” (para referirse a la noble, dura e impredecible actividad de traer un ser humano al mundo) o usan el tradicional “raspé y gané” (para referirse a un siempre difícil procedimiento como es la dilatación y curetaje). Evite referirse a su diario y rutinario ejercicio obstétrico en términos displicentes y peyorativos. Usted mismo demerita la profesión y su profesionalismo. Apuéstele a la actividad académica y no se entregue tan rápido, siga luchando . Obrando así, con la profesión nunca se enriquecerá, pero podrá ejercer la ginecobstetricia con la mente libre, lleno de dignidad, y porqué no: siendo un ser humano feliz.
Andrés Sarmiento Rodríguez,MD
Jefe Departamento de Ginecobstetricia.
Fundacion Santa Fe de Bogota.
Bogota - Colombia.
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