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Editoriales

Dios y el cirujano.

A riesgo de zaherir nuestros Egos, los miembros de especialidades médicas distintas a la cirugía debemos admitir que nuestros colegas cirujanos son los que afrontan con más frecuencia la toma inmediata de decisiones heroicas que implican la vida o la muerte de un paciente.....No me sorprendería saber que algún cirujano sirvió de inspiración al comediante estadounidense Lenny Bruce cuando supuestamente sentenció que la diferencia entre los médicos y Dios radicaba en que Dios no pretendía ser médico. *Carta Quirurgica Fundacion Santa Fe de Bogota.

2002-02-15

HARVARD, CAMBRIDGE, DIOS Y EL CIRUJANO.
Alfonso Esguerra Fajardo, MD.
Fundacion Santa Fe de Bogota.
Bogota - Colombia.


Lo que sí sorprende, hasta el punto de maravillar, es el mecanismo neurobiológico por medio del cual un ser humano toma decisiones de esta magnitud. Decisiones que requieren de conocimientos especializados y experiencias pertinentes previamente adquiridas.

En 1642, René Descartes en su libro “Meditationes” postuló que el cerebro y la mente eran diferentes el uno de la otra y concluyó que por Poder Divino la mente podía existir sin el cuerpo y el cuerpo sin la mente. Descartes situó esa mente no corpórea, el alma, en la glándula pineal. Hoy en día existe consenso casi unánime en el mundo científico y filosófico que la mente y el cerebro son un todo inseparable y que la pineal, fuera de secretar melatonina, no es mucho lo que hace.

El entomólogo Edward O. Wilson, Profesor de Investigación de la Universidad de Harvard, mira los componentes del cerebro como producto de una evolución de 400 millones de años y considera que su funcionamiento está basado en impulsos eléctricos, neurotransmisores, secreciones hormonales y redes neuronales. Para él, la mente es la representación codificada de impresiones sensoriales reales provenientes del entorno, junto con el recuerdo (memoria) e imaginación de impresiones sensoriales provenientes de la corteza cerebral. Estas impresiones sensoriales en su conjunto crean escenarios de realidad virtual que fluyen hacia atrás y hacia delante en el tiempo, recreando el pasado y plasmando alternativas futuras que sirven de base para las decisiones por tomar. Estos escenarios representan patrones de actividad neuronal en los circuitos de la corteza cerebral, el tálamo, la amígdala, y el hipocampo. A diferencia de lo que pensaba Descartes, a estos patrones de actividad neuronal no los interpreta una instancia superior localizada en algún sitio específico. Estos patrones simplemente son parte integral del sistema mente-cerebro.

Sir John Polkinghorne, ex-Presidente y Fellow de Queens College, Cambridge; ex-Profesor de Física matemática y actualmente sacerdote de la Iglesia Anglicana, plantea una visión similar a la de Wilson, aunque más generalizada. Los sistemas complejos deben considerarse como un todo inseparable que comprende a la vez energía (o materia equivalente) y patrón. En un sistema caótico, por ejemplo, lo que sucederá en el futuro no es totalmente fortuito; tiene un cierto orden dentro del desorden. Lo que sucederá está restringido a un portafolio amplio pero limitado de posibles patrones futuros de movimiento, todos con la misma energía/materia pero diferentes en la forma en que se desarrollarán. En estos sistemas, la energía/materia tendrá un efecto de abajo hacia arriba sobre el sistema, mientras que el patrón tendrá un efecto de arriba hacia abajo.

Comparando las características generales de los sistemas complejos expresadas por Polkinghorne con las expresadas por Wilson relativas a la mente y el cerebro, se puede ver que las dos encajan perfectamente. El sistema complejo mente-cerebro de la persona debe considerarse como un todo inseparable que comprende 1) el funcionamiento cerebral, basado en impulsos eléctricos, neurotransmisores, secreciones hormonales y redes neuronales (la energía/ materia) con un efecto sobre el sistema de abajo hacia arriba y 2) los patrones de actividad neuronal, representados en escenarios (el patrón) con un efecto sobre el sistema de arriba hacia abajo.

Aunque ambos están de acuerdo en la manera como funciona el sistema mente-cerebro, Wilson termina su ejercicio intelectual después de responder a la pregunta ¿"Cómo"? En cambio, a Polkinghorne no le basta con responderla. El además siente la necesidad de preguntar ¿"Porqué"? (¿Porqué existen sistemas complejos? ¿Quién los creó? ¿Si la persona representa uno de esos sistemas complejos, qué pasará con ella una vez muera?). Las preguntas ¿"Cómo"? y ¿"Porqué"? diferencian la Ciencia de la Teología. La ciencia, para mantenerse objetiva y no contaminar emocionalmente sus hallazgos, no se permite el lujo de preguntar ¿"Porqué"? La Teología, se ha preocupado poco por hacer congruentes sus respuestas a la pregunta ¿"Porqué"? con las respuestas de los científicos a la pregunta ¿"Cómo"? Con los avances vertiginosos que se observan en las disciplinas científicas y en especial las neurociencias, la congruencia entre las respuestas al ¿"Cómo"? y al ¿"Porqué"? será definitiva para la subsistencia de la Teología como disciplina creíble.

Polkinghorne es cabeza visible de un movimiento de teólogos científicos dispuestos a compatibilizar las respuestas teológicas con las científicas. Wilson, entomólogo e investigador por excelencia, no cree en la existencia de Dios como explicación de los fenómenos biológicos. Su muerte le representa el final de su sistema mente-cerebro y punto. Polkinghorne sí cree en Dios y en la otra vida. Basado en el concepto de que la triada espacio-tiempo-materia es un solo paquete, él propone que en la otra vida, de tiempo y espacio diferentes, los seres encarnaríamos en la materia de la nueva creación Divina y el viejo patrón correspondiente a nuestro antiguo sistema individual cerebro-mente, serviría de molde para el patrón de la "nueva" materia. Así las cosas, mientras que el espacio, el tiempo y la materia en la nueva creación serían totalmente diferentes, nuestro nuevo patrón individual sería el mismo de nuestro antiguo sistema individual mente-cerebro.


 


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