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Cirugia: Pasado, presente y futuro.
El Dr. Enrique Urdaneta Hoguin es miembro institucional de la Fundacion Santa Fe de Bogota, en Bogota, Colombia. Profesor de cientos, cuenta con un amplio reconocimiento cientifico en Colombia y sus conceptos medicos y filosoficos son bienvenidos. En el presente editorial, escrito en la Carta Quirurgica de la Fundacion Santa Fe de Bogota, expone el Dr. Urdaneta Holguin un interesante punto de vista sobre la cirugia.
2001-12-24
CIRUGIA PASADO, PRESENTE, FUTURO.
ENRIQUE URDANETA HOLGUIN, MD, FACS (E)
La cirugía ha sido definida en muy diversos términos, pero en la antigüedad lo fue como el “arte de curar las manos” o según Hipócrates y su escuela como “la terapia que se ejecuta mediante procedimientos manuales y por medio de instrumentos”; y a propósito de Hipócrates su experiencia diaria que está contenida en 406 dichos de su famoso libro de aforismos tiene algunas referencias directas a la cirugía. Mencionemos algunos: “a grandes males grandes remedios”, proverbio o sentencia del más puro origen hipocrático que se ha convertido en frase de cajón pero que en su origen se refería únicamente a la terapia médica y muy probablemente a la quirúrgica.
El último de la lista de aforismos y que seguramente fue responsable de muchos sufrimientos hasta muchos siglos después rezaba: “las enfermedades que no las curan las medicinas las cura el cuchillo; las que el cuchillo no cura lo hace el fuego, pero lo que el fuego no puede curar debe considerarse incurable”. Y cómo no mencionar el primero y más famoso de todos “la vida es corta, el arte duradero, la suerte efímera, la experiencia falaz y engañosa y el juicio difícil”. Cuánta sabiduría en estos antiguos preceptos.
La definición enciclopédica de la cirugía la cataloga como la rama de la medicina que trata enfermedades, malformaciones, lesiones y desórdenes, total o parcialmente por medios operatorios manuales e instrumentales.
Como tal, la cirugía se ha practicado desde tiempos muy remotos y restos prehistóricos humanos indican que las técnicas quirúrgicas habían logrado un alto nivel de capacidad.
Sin embargo, en tiempos históricos y hasta mediados del siglo dieciocho, el cirujano no era particularmente apreciado, y aunque en diversas partes del mundo antiguo como Grecia, Roma, India, se realizaban operaciones de alta complejidad, la cirugía se consideraba como una rama inferior de la medicina y con el decaimiento de la enseñanza en la edad media, la práctica quirúrgica fue relegada a barberos y curanderos transhumantes.
Las fallas fundamentales que impidieron durante centurias el desarrollo de la cirugía fueron entre otras, la carencia de anestesia, la ignorancia sobre la naturaleza y control de la infección, el desconocimiento de la anatomía y la fisiología y la inhabilidad para controlar la hemorragia.
Superados estos obstáculos con el progreso del conocimiento anatómico iniciado por Vesalio y en el siglo diecinueve el progreso de la asepsia y antisepsia con los trabajos de Pasteur y Lister, se hizo posible el gran desarrollo de la cirugía moderna llevando a los altísimos estándares actuales que han permitido una notable y marcada disminución en las tasas de complicaciones operatorias.
Los adelantos incuestionables y brillantes de la cirugía moderna actual son muchos, destacándose quizás la cirugía mínimante invasora, la radiocirugía y la cirugía virtual por resonancia magnética en neurocirugía, la cirugía laparoscópica, la cirugía de trasplantes y muchas otras más.
Sin embargo, a nuestro juicio, el mayor progreso logrado en las últimas décadas, ha sido la transformación del cirujano de ser un hábil operador a un médico integral con un alto grado de dedicación al trabajo intelectual, al concienzudo estudio de las entidades nosológicas diversas, a la investigación clínica y epidemiológica y en algunos destacados individuos a un alto desarrollo humanístico.
Y el futuro? Ignoramos cuál será en el largo plazo. Por lo pronto, se vislumbran tecnologías muy sofisticadas de cirugía robótica y telecirugía con muy claras implicaciones en la práctica general y en la docencia que pueden alcanzar una gran dimensión en la difusión del conocimiento y la tecnología, pero tal vez con consecuencias de índole deontológicas difíciles de determinar por el momento.
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