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Aprender cirugia.
El Dr. Fernando Guzman Mora, Jefe del Departamento Quirurgico de la Fundacion Santa Fe de Bogota, en Bogota, Colombia, expone un tema controvertido e interesante. Su lectura es recomendada y los comentarios bienvenidos.
NOTA: Es tomado con autorizacion del autor de la Carta Quirurgica de la Fundacion Santa Fe de Bogota.
2001-12-14
APRENDIZAJE DEL OFICIO QUIRURGICO.
Aprender es, en esencia, establecer nuevas conexiones interneuronales para elaborar y almacenar porciones de conocimiento que, una vez asimiladas, entran a formar parte de la estructura individual en la respuesta a interrogantes, problemas y análisis de conductas.
El período de entrenamiento quirúrgico es duro. En el se intenta acumular el máximo de experiencia y aprendizaje posible para poder dar al cirujano un criterio básico de manejo de los problemas en el menor tiempo posible. En este período no se aprende mediante actitudes pasivas o teóricas basadas en dogmas o preceptos arbitrarios, sino a través del ejercicio de una mente creativa en las salas de cirugía, en los laboratorios de investigación, en los pabellones hospitalarios y en la misma casa. Por lo tanto, la residencia es apenas el comienzo de toda una vida de estudio.
Aparte del bagaje científico, teórico y práctico, deben aprenderse los pasos básicos del arte de utilizar las manos y otros instrumentos sofisticados para el acto mismo de operar. Probablemente algunos de los intangibles que se aprenden en esas largas horas de entrenamiento incluyen la identificación de la consistencia de los tejidos, sus cambios con la enfermedad y el tipo de manipulación que debe dárseles para lograr adquirir lo que los británicos han bautizado como ‘el toque de las manos’. Aquello que confiere al simple movimiento su toque de arte.
La velocidad en las salas de cirugía no debe ser un objetivo sino un logro que se consigue con el tiempo. Jamás debe ser una meta en la formación de un cirujano. Debe recordarse que ser simplemente un buen operador no significa ser un buen cirujano. Tiene más mérito el médico disciplinado capaz de tolerar con el mismo aplomo una demora en el tiempo operatorio, que quien se desespera porque las cosas no han salido en el lapso calculado y trata de ganar minutos no cruciales a través de ‘proezas quirúrgicas’. Esto no quiere decir que la habilidad quirúrgica no sea indispensable dentro de ciertos rangos. Por supuesto que lo es! Infortunadamente unos son menos veloces que otros, pero todo buen cirujano debe ser hábil por la esencia artesanal del acto operatorio en si mismo. A este respecto, E Dunphy decía que “a no ser que los profesores de cirugía sean realmente cirujanos capaces, la estructura de la cirugía está amenazada con su hundimiento”. En esto incluía la habilidad manual de los cirujanos.
A todo lo anterior se suma la aparición y el dominio obligatorio de la nueva tecnología, cuyo conocimiento debe estar a la orden del día, con el objetivo esencial de no dejarse arrastrar innecesariamente en uso, sea porque es innecesaria (métodos más simples son suficientes); no exitosa (la condición de base del enfermo no se altera con ella); insegura (las complicaciones pesan más que los beneficios); inhumana (la calidad de vida lograda no es aceptable); o inoportuna (desvía enormes cantidades de dinero de objetivos más importantes y prioritarios).
Paralelamente, la estructura teórica del cirujano debe ser similar a la del mejor clínico. Su conocimiento anatómico debe ser impecable. Su experiencia táctil debe ser exquisita. En resumen, debe saber cómo utilizar su arte, cuándo aplicarlo, por qué utilizarlo y en quién hacerlo.
Fernando Guzmán Mora
Jefe Departamento de Cirugía.
Fundacion Santa Fe de Bogota.
Bogota - Colombia.
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