| |
Antecedentes
Cuando
en 1966 Masters & Johnson (M&J) dieron
a conocer al mundo su investigación sobre
fisiología sexual (1), fue la mujer la mayor
beneficiaria de los nuevos conocimientos, puesto
que por primera vez se conoció -hecho que
hoy resulta demasiado elemental- que la mujer tenía
una capacidad de respuesta sexual igual -o mayor-
que la del hombre. Asunto que no solo descorrió el
velo de ignorancia que existía en los medios
científicos, sino que de paso constituyó el
hito de mayor trascendencia en el acontecer de
la Liberación Femenina.
M&J
describieron entonces las cuatro fases de la
Respuesta Sexual Humana (RSH): Excitación,
Meseta, Orgasmo y Resolución, tanto para
hombres como para mujeres. Que fueron apocopadas
posteriormente a dos básicas: Excitación
y Orgasmo, en lo que conoció como la
respuesta bifásica. Posteriormente
Kaplan (2) propuso que se debería considerar
una fase más, la del Deseo, lo que concretó la
respuesta trifásica; discutida por
los masterjohnsonianos que consideraban que el
deseo no podía ser mensurable fisiológicamente
tal como se había demostrado en el laboratorio
con las dos fases precedentes. |