Vida Deportiva

Beneficios para la Salud

Autor: Jose Alejandro Villegas
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Vida Deportiva
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Caminar, trotar y correr son actividades físicas completas y muy saludables. Entre otros efectos positivos, fortalecen el corazón y los pulmones, mejoran la circulación de la sangre, evitan el aumento de la presión arterial y reducen los niveles sanguíneos de triglicéridos y cierta clase de colesterol (colesterol –LDL) que se deposita en las arterias, pudiendo llegar a obstruirlas, de modo que disminuyen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Además ayudan a quemar calorías, previniendo la obesidad y enfermedades como la diabetes; mantienen la estructura y función de las articulaciones, los músculos, los tendones y los huesos; estimulan la actividad del sistema inmunológico, haciendo que el organismo sea más resistente a las infecciones y, por esta misma razón, ayudan a prevenir diversos tipos de cáncer. También, refuerzan la autoestima, ayudan a combatir el estrés emocional y físico, la ansiedad y la depresión, porque promueven la liberación en el cerebro de ciertas sustancias, denominadas endorfinas, que provocan una sensación de bienestar.

Con tantas ventajas para la salud, bien vale la pena decidirse por estas actividades deportivas, sencillas, nada complicadas y divertidas, que pueden practicase en cualquier parte y a toda hora.

Algunos Consejos:

* Antes de caminar o trotar haga una buena sesión de calentamiento.
* El ejercicio físico incrementa la demanda de energía, así que aliméntese bien.
* Empiece poco a poco y no se exija demasiado.
* Utilice unos tenis apropiados.
* No olvide tomar agua durante el ejercicio, para mantenerse hidratado.
* Es mejor trotar sobre el césped o en una pista de asfalto, por las superficies muy duras, como el concreto, generan mayores impactos sobre las articulaciones.
* Al trotar evite las distracciones y los cambios bruscos de dirección.

Antes y Después:

Es fundamental prepara el cuerpo para la exigencia física que implica caminar o trotar a un ritmo constante. Ello se consigue mediante una buena sesión de calentamiento, pues de esta manera el corazón, las arterias, los pulmones, músculos, tendones y articulaciones pueden adaptarse mejor al incremento de su actividad como consecuencia del ejercicio. Un calentamiento adecuado comprende dos fases: la primera tiene por objeto aumentar el aporte de sangre a los músculos, estimulando la función del corazón y dilatando los vasos sanguíneos, mediante las contracciones musculares y puede hacerse con movimientos de trote sin desplazamiento durante 10 minutos. A continuación, siguen los movimientos de estiramiento, comenzando por la espalda, para continuar con los brazos, los hombros y el cuello y finalizar con estiramientos de las piernas, respirando todo el tiempo despacio y profundamente, para expandir el tórax y llenar el aire los pulmones.

De algún modo, hay que finalizar la sesión de trote lentamente, para que el organismo regrese paulatinamente, a un estado de reposo; muchas personas experimentan mareo o palpitaciones al suspender de forma abrupta el ejercicio; para evitarlo, hay que disminuir el ritmo de actividad de manera lenta y gradual, trotando más despacio por 10 minutos y caminando otros 5 minutos más antes de detenerse y, en este momento, es conveniente realizar de nuevo los ejercicios de estiramiento y respiración, para prevenir la fatiga de los músculos, que suele manifestarse por dolor y calambres, algunas horas más tarde.