"De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación."
Este es uno de los textos más conocidos de Jorge Luis Borges. Corresponde a la primera de las cinco conferencias que dictó en la universidad de Belgrano en 1978, publicadas según la grabación magnetofónica de la época en un pequeño libro que es un tesoro: Borges Oral. Hacía tres años ya casi invidente, había sido designado directos de la Biblioteca Nacional en su ciudad natal, Buenos Aires. “Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía, me dio a la vez los libro y la noche”, escribió Borges en su Poemas de los dones, conmovedora expresión que hoy se encuentra grabada a la entrada de la Biblioteca de la Universidad de Antioquia en Medellín. A la manera de Homero y sus poemas épicos, la Illiada y la Odisea, unos tres mil años más tarde Borges presentaba un libro oral, la primera forma de libro que tuvo la civilización occidental.
El máximo texto científico de la Grecia Clásica es el Corpus Hipocraticum, la colección de los textos de Hipócrates y sus discípulos de la escuela de medicina de la Isla de Cos. Son 72 tratados en 52 libros, la primera colección de textos científicos del mundo antiguo.
En otra ocasión me referí a cómo en la ficción, en la novela, el libro se elabora a partir de la inventiva y la imaginación, como ocurre en las artes. En el libro científico se plasman en papel impreso o en formato electrónico hechos conocidos y comprobados mediante el método científico. La ficción, la novela, es creación; el libro científico es transmisión de conocimiento, es erudición.
¿Cómo revisar los grandes textos médicos en breve tiempo?
Mencionaré sólo unos pocos, cuyas ediciones facsimilares están en mi biblioteca, que han tenido influencia profunda en el avance de la medicina científica, en primer lugar los del Renacimiento y los de la Ilustración.
Hay hombres y hay grandes hombres, y hay médicos y grandes médicos. No son muchos, porque y como dijo Fray Luis de León en su Vida retirada,… sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido.
Y entre éstos, sólo algunos llegan a ser maestros. Felipe Coiffman es un sabio y un verdadero maestro de la cirugía plástica. El Presidente de la Academia, Gustavo Malagón, ha hecho un resumen de la vida y la obra de este notable académico. Yo sólo quiero resaltar que luego de su brillante desempeño como docente en el Hospital San Juan de Dios y en la Universidad Nacional, fue el primer Jefe de la Sección de Cirugía Plástica del Departamento de Cirugía del Hospital Universitario de la Fundación Santa Fe de Bogotá cuando yo tuve el privilegio de ser jefe de Departamento. Coiffman dio ejemplo de dedicación, de verdadera vocación y formó un brillante equipo que alcanzó renombre nacional e internacional. La aparición de la tercera edición de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética lo consolida como figura mundial de la especialidad.
Copyright © 2009 ABC Medicus | políticas de privacidad