
Escuchar sonidos a un volumen elevado está enfermando el oído en jóvenes entre los 15 y 25 años afectándoles la audición en la vida cotidiana, presentando así un serio problema de salud en la sociedad.
El oído es un instrumento bastante delicado, los pequeños “cilios” que se encuentran en el oído medio vibran cuando les llegan los sonidos. Los cilios transmiten el sonido al cerebro a través del nervio auditivo.
Los ruidos fuertes o frecuentes lastiman los cilios, el ruido excesivo que se escucha más del tiempo regular puede provocar que estos cilios mueran; donde el nervio auditivo no puede recoger el sonido y a su vez transmitirlo al cerebro. Los ruidos muy fuertes, tales como los motores de los aviones y los disparos, pueden dañar el oído rápidamente.
Los Jóvenes empiezan a presentar una pérdida de capacidad auditiva como los tonos más agudos, el timbre tradicional del celular y los pitidos de los computadores y de algunas máquinas, destruyendo así la habilidad de entender una conversación mantenida en voz baja y los sonidos de alta frecuencia; allí la persona podrá oir un sonido bajo pero no podrá entender ya que los sonidos consonantes, que son de alta frecuencia, son los que se dañan primero.
Todo inicia con el quebranto de la audición que va de 20 a 40 decibelios, mientras más alto sea su nivel, mayor será el daño que causa. Por ejemplo, cuando uno ve a un joven con un reproductor de música digital y con auriculares dentro de sus oídos, y que la gente afuera lo está oyendo, muy probablemente, esa persona empieza a presentar lesiones permanentes en el oído interno y disminución de la audición, esto se identifica cuando se tiene que subir un poco más el volumen.
Cuando hay un daño en el oído se empieza a presentar:
-Cansancio crónico.
- Tendencia al insomnio.
- Enfermedades cardiovasculares: hipertensión, cambios en la composición química de la sangre, han ocurrido aumentos del 20% o el 30% en el riesgo de ataques al corazón en personas sometidas a más de 65 decibelios en periodo diurno.
- Trastornos del sistema inmune responsable de la respuesta a las infecciones y a los tumores.
- Trastornos psicofísicos tales como ansiedad, manía, depresión, irritabilidad, náuseas, jaqueca.
Cambios conductuales y comportamientos antisociales como hostilidad, intolerancia, agresividad, aislamiento social.
Existen diferentes efectos del ruido que ocurren en la persona como:
- EFECTOS SOBRE LA CONDUCTA
La aparición de un ruido puede producir alteraciones en la conducta que puede ser agresiva, o muchas veces mostrar un grado de desinterés o irritabilidad sobre las cosas.
- EFECTOS EN LA MEMORIA
En tareas donde se utiliza la memoria, se observa un mejor rendimiento en las personas que no han estado sometidos al ruido, ya que con este ruido crece el nivel de activación de la persona.
- EFECTOS EN LA ATENCIÓN
El ruido afecta la atención, focalizándola hacia los aspectos más importantes de la tarea, teniendo una disminución de aspectos con menor relevancia.
- EFECTOS EN EL EMBARAZO
Las madres embarazadas que han estado desde el principio en una zona muy ruidosa, tienen niños que no sufren alteraciones, pero si se han instalado en estos lugares después de los 5 meses de gestación (el oído se hace funcional), después del parto los niños no soportan el ruido, lloran cada vez que lo sienten, y al nacer su tamaño es inferior al normal.
Recomendación
Controlar el volumen de los reproductores personales de mp3, no sobrepasar el tiempo límite diario y someterse a un control periódico con un especialista en audiología. Escuchar música no más de una hora continua a un volumen (no más del 60 por ciento del máximo) que no le impida mantener una conversación normal con los que están alrededor. Ahora, si existe alguien extremadamente fanático que no puede escucharla a un menor volumen, debe reducir el tiempo de exposición a la mitad.
Hay que tener en cuenta que los pequeños auriculares de botón, por ser introducidos directamente en el oído, no dejan espacio para la ventilación y porque dejan pasar el ruido exterior, son considerados más peligrosos que los de casco con almohadilla.
Fuente: Medicina Coomeva.
Paola Rodríguez M.
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