
Un respirador artificial, es el que mantiene en vilo la vida del gobernante que duro treinta años en el poder y posteriormente condenado a cadena perpetua, luego de que un infarto y simultáneamente una trombosis cerebral, deterioraran considerablemente su salud.
El infarto es una obstrucción de la sangre que recorre el cuerpo al corazón, paralizando fatalmente el bombeo de sangre instantáneamente, provocando un dolor del pecho detrás del tórax y generando dificultades para respirar. La trombosis cerebral se produce por falta de irrigación sanguínea en el cerebro, matando células del cerebro y provocando diferentes trastornos, incluso un coma o la muerte.
Además fuentes indicaron que estaba sufriendo de depresión aguda, hipertensión y dificultades respiratorias, con un riesgo inminente de una embolia. Mubarak, no comía y aseguraba que su vida estaba en peligro en su estancia en prisión.
Todos estos padecimientos, influyeron para crear diversos dictámenes entre la opinión pública, opositores y leales seguidores, que cuestionan y dejan en el aire, el destino de los comicios para elegir un nuevo gobernante y la clemencia sobre la condena del caído dictador.
Fuente: eltiempo.com
Gerson Morales
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