Los riesgos del azúcar, la sal y la leche.


Existen diferentes alimentos que deben ser consumidos con mucha precaución debido a que son relacionados con diferentes enfermedades. Entre estos alimentos se encuentra el azúcar, el cual puede producir caries, obesidad o diabetes; la sal, que puede influir en la presencia de hipertensión y la leche, la cual aumenta el colesterol y la intolerancia lactosa. Para que no tome la decisión de desechar estos alimentos de su dieta, es importante que conozca todo lo referente a ellos para que busque la mejor forma para consumirlos.

Autor: Redacción ABC Medicus
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AZÚCAR: ¿se depende del azúcar? El origen de la dependencia orgánica del azúcar ya ha sido desmitificado por investigaciones médicas que demostraron que básicamente es sicológica. ¿Es indispensable? Existen casos en los cuales es necesaria, como en la hipoglucemia funcional, cuando se requiere ingerir una dosis de azúcar rápidamente. Sin embargo, el tratamiento de las hipoglucemias a largo plazo consiste en restringir el uso de azúcar en los momentos de crisis, reemplazándola por frutas. Pero los naturistas afirman que los pueblos primitivos, cuya dieta enfatizaba los alimentos en estado natural, a veces levemente cocidos, no conocieron la diabetes, la obesidad y las caries dentales. Para ellos, el progreso trajo la refinación y, al enriquecer el azúcar, se eliminaron sus nutrientes. De todas maneras, informes recientes indican que el azúcar es necesario, pero con moderación. ¿El azúcar engorda? El mayor estudio sobre alimentación y obesidad, desarrollado en 5 países europeos el año pasado (Carmen, por su sigla en inglés), demuestra que se puede controlar y hasta perder peso disminuyendo el consumo de grasas y aumentando proporcionalmente el de azúcar y otros carbohidratos. ¿En qué proporción debe usarse? Para organismos internacionales como el Fondo de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), un consumo de azúcar <>equivalente al 10 por ciento del total de energía (kilocalorías) consumida, puede considerarse como una ingesta recomendable y moderada. Tomando como ejemplo una dieta media de 2.300 calorías, un consumo de 57 gramos de azúcar, lo que equivale a 11 cucharaditas o terrones de azúcar al día, se puede considerar un consumo moderado.

SAL: ¿La sal es dispensable? La sal (o cloruro de sodio) se encuentra en cualquier cuerpo vivo y, junto con otras sales minerales es clave en numerosos procesos metabólicos. Según la OMS, nuestras necesidades son de aproximadamente 6 gramos por día solamente, incluyendo en esa cantidad la sal de los alimentos. ¿Por qué la asocian con enfermedades como la hipertensión? A pesar de que la naturaleza ha montado un mecanismo perfecto, capaz de eliminar el excedente de sal por los riñones, los desequilibrios repetidos entre la ingestión/excreción de la sustancia terminan por alterar este equilibrio. Los trastornos derivados del uso excesivo de sal se conocen desde principios de siglo, cuando se investigaron las causas de los edemas, de la insuficiencia cardíaca, de la cirrosis y de las enfermedades renales. Después se comprobó que la sal agravaba, e incluso provocaba, la hipertensión arterial. Ahora se sabe que el exceso de ingestión de sal es un factor importante en las causas que llevan a la hipertensión. En comunidades donde el promedio de consumo diario por persona es de cuatro gramos (alrededor de dos cucharaditas de té), hay menos casos de elevada presión sanguínea. ¿Se puede comer sin sal? La gente se ha acostumbrado a ingerir exceso de sal por el hábito de sazonar mucho los alimentos.

Pero es posible reeducar el paladar y disfrutar la comida con menos sal. En el más reciente congreso de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada determinó que una dieta sana y equilibrada puede reducir hasta en un 50 por ciento el riesgo de padecer cáncer. Además, los expertos destacaron que el abuso de sal puede determinar el riesgo de padecer esta enfermedad. Por eso, prescriben moderar el consumo de alimentos excesivamente salados. Pero como la sal ya se encuentra muy arraigada en el hábito alimenticio, sin duda sería casi impracticable abolir la sal totalmente, pero al establecer una dieta, se debe recordar las cantidades contenidas en los alimentos naturales. ¿Qué tanta sal consumimos? La carne, por ejemplo, ya contiene 65 miligramos de sal en una porción de 100 gramos; el huevo, 122 mg. y el pescado 140 mg. en 100 gramos. Esto sin hablar de que una rodaja de pan contiene 114 mg. Existe un alto porcentaje en las conservas, los bizcochos, las sopas, los alimentos semi-elaborados y en algunas preparaciones azucaradas donde se agrega sal para acentuar el sabor. La necesidad de sal que tiene nuestro cuerpo puede suplirse con dos gramos de sal (una cucharadita de té).

Hay que recordar que el alimento en su forma natural ya trae algo de sal. Para que las funciones del cuerpo sean óptimas en este sentido, es necesario añadir sólo una pequeña cantidad de sal al preparar los alimentos

LECHE ¿La leche es buena para todo el mundo? Los especialistas dicen que no hay discusión en los aportes nutritivos de la leche, pero aseguran que hay que tomarla teniendo en cuenta la edad de la persona, el peso, y sus requerimientos. Para los niños, salvo que exista una intolerancia a la lactosa, lo más recomendable es darle leche entera (después de la lactancia). En edad adolescente la leche juega un papel fundamental en el desarrollo de tejidos y músculos y también no hay restricciones si su tolerancia es adecuada. Pero en edad adulta, como lo indica el nutricionista Gómez, hay que tener en cuenta que el calcio ya no se absorbe de la misma manera. Por ello, las mujeres mayores de 30 años no sacan nada tomando grandes cantidades de leche para protegerse contra la osteoporosis, lo importante es tener una reserva adecuada para cuando llegue la menopausia. ¿Las personas pasadas de peso pueden tomar leche? Para las personas pasadas de peso es recomendable que consuman leche baja en grasa para que no se incremente el colesterol y para los que tienen problemas digestivos por intolerancia a la lactosa, que la tomen sin este ingrediente. Es claro, de acuerdo con investigaciones, que le leche no debe tomarse para curar gastritis o úlceras, pues aunque apacigua el dolor, finalmente la leche se descompone en ácidos que agudizan el problema. Asesoría Luis Alfredo Gómez, nutricionista Tomado de: El Tiempo.com Salud.

 

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