
La lepra tiene dos formas comunes: la tuberculoide y la lepromatosa. Ambas ocasionan úlceras en la piel pero la lepromatosa es la más grave y produce grandes protuberancias e hinchazones.
La lepra es común en diversos países del mundo, así como en climas templados, tropicales y subtropicales. El Mycobacterium leprae es resistente a los medicamentos y el aumento en el número de casos en todo el mundo ha producido una preocupación global respecto a esta enfermedad.
Síntomas:
• Lesiones cutáneas: son más claras que el color normal de la piel.
Lesiones que presentan disminución de la sensibilidad al tacto, al calor o al dolor
Lesiones que no sanan después de semanas o meses.
• Debilidad muscular
• Entumecimiento o ausencia de sensibilidad en manos, brazos, pies y piernas.
El diagnóstico temprano de la enfermedad es importante, así como el tratamiento oportuno limita el daño, así como evita que la persona propague la enfermedad. No obstante si no se realiza un adecuado y oportuno tratamiento la lepra puede desencadenar complicaciones como desfiguramiento, daño neurológico y perdida de la sensibilidad.
La prevención de la lepra básicamente consiste en evitar contacto físico con personas que no hayan recibido el tratamiento respectivo. Las personas con medicamentos prolongados se vuelven no infecciosas.
Fuente MedlinePlus
Alex Gallo
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