
En un papiro egipcio de aproximadamente 4000 años a.C se encontró la primera descripción de la disfunción eréctil. En ese entonces se habló de 2 tipos de disfunción: la impotencia natural en la cual el hombre era incapaz de culminar el acto sexual y la impotencia sobre-natural, supuestamente como el resultado de la acción del demonio y la brujería. “En la Edad Media se manejaba como un tema de hechizo, como un maleficio, entonces personajes encargados de la religión como eclesiásticos buscaban la forma de que con ungüentos la gente pudiera superar esa dificultad”, aseguró el historiador, Juan Carlos Gómez. Es en 1505 cuando Leonardo da Vinci nota una gran cantidad de sangre en el pene erecto de un hombre ahorcado; sin embargo, sus escritos fueron mantenidos en secreto hasta inicios del siglo XX. “Desde ahí empezaron a hacerse análisis, a lo largo de la historia. Empezaron a analizar el tema anatómico pero también el tema psicológico”, recalcó el historiador. “La edad es el primer factor de riesgo en todas las disfunciones sexuales masculinas y femeninas, entonces, si tomamos el siglo XII en donde la expectativa de vida era de 47 ó 50 años de edad, la disfunción eréctil era mucho mayor”, aseguró el urólogo y sexólogo, Alonso Acuña. La erección comienza con la estimulación mental y de los sentidos, los impulsos del cerebro y los nervios locales hacen que los músculos de los cuerpos cavernosos se relajen, para que la sangre fluya y llene los espacios. Esto crea una presión pero cuando no se logra o no se mantiene una erección lo suficientemente firme, se habla de disfunción eréctil. “Es cuando un hombre tiene dificultad o imposibilidad para iniciar la relación o mantenerla con el objeto de que el acto sexual sea satisfactorio”, mencionó Acuña.
Esta enfermedad trae efectos colaterales, a nivel de salud y personal, que pueden afectar gravemente la autoestima de las personas, la calidad de vida y la estabilidad familiar. Impacto psicológico Las reacciones de quienes padecen este problema se ven en sus relaciones y comportamientos ante la sociedad. “Pienso que uno queda sexualmente cojo. Al paciente se le debería someter a una preparación psicológica”, dijo el paciente Guillermo López. Desde hace un año tener relaciones sexuales se convirtió en un tormento para Guillermo, por eso está sumergido en una profunda crisis que lo llevó a evitar todo contacto íntimo con su esposa. “Me he angustiado a tal punto que le huyo al encuentro”, señaló Guillermo. Actualmente se encuentra en tratamiento psiquiátrico y encontró en actividades como la pintura y la lectura una manera de distraerse para salir de la tristeza que le causa, no tener una vida sexual satisfactoria. Estudios y soluciones Según estudios en Colombia se estima que el 53,4 por ciento de los hombres mayores de 40 años de edad padecen de algún grado de disfunción eréctil, lo que quiere decir que en nuestro país, uno de cada dos hombres a esa edad, sufre esta enfermedad. “Muchos pacientes están sufriendo por esta enfermedad y no solamente sufren los pacientes, también sufren sus parejas y eso altera su relación de pareja, su actividad cotidiana, producen menos”, aseguró Hernán Aponte de la Sociedad Colombiana de Urología,.
Los expertos afirman que un 90 por ciento de todos los casos de disfunción eréctil pueden deberse a condiciones físicas y el 10 por ciento, a factores emocionales externos. “Los estudios han demostrado que el problema es frecuente, que además, debido a este problema la introducción laboral disminuye en los pacientes. Por estar pensando en el problema no rinden lo que deben rendir y eso tiene un impacto económico en el país que todavía no se ha medido”, manifestó Aponte. Existen casos donde las personas temen consultar a algún especialista por miedo hacer rechazados, pero esto sólo ayuda a incrementar la gravedad del problema. “Los urólogos somos los mejores amigos del hombre y somos personas con la capacidad no sólo científica sino humanista para comprender, entender y solucionar sus problemas”, expresó Acuña. Al conocer las circunstancias e historia clínica del paciente y después de un exhaustivo análisis de su salud, características personales y preferencias, el médico elige el tratamiento adecuado para el paciente. Dentro de los numerosos tratamientos disponibles encontramos tratamientos orales, agentes inyectables, bombas de vacío y aparatos constrictores, implantes de pene y cirugía vascular. No dude en dirigirse a un especialista para solucionar su enfermedad ya que él es el único quien puede indicarle el tratamiento adecuado para solucionar el problema.
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