
Según el Centro Nacional de Adicciones y Abuso de Sustancias de la Universidad de Columbia, las familias que cenan juntas al menos cinco veces a la semana reducen el riesgo de que sus hijos fumen, beban o consuman sustancias psicoactivas
Los estudios revelaron que los adolescentes que no comen en familia son 1.5% veces más propensos a probar alucinógenos, comparados con los que comen en familia 5 ó 7 veces por semana. Asimismo, el 72% de los jóvenes involucrados en la investigación reportaron que el comer en familia es importante, mientras que aquellos que no tienen este hábito o comían en casa con su familia menos de 3 veces por semana, reportaron que tenían el doble de posibilidad de conseguir sustancias ilegales.
Otros beneficios que se conocen son:
• Fomenta buenos hábitos alimenticios
• Incentiva buenos hábitos en los niños
• Se desarrolla la capacidad de comunicación
• Contribuye a un buen desarrollo cognitivo
• Se aumenta la posibilidad de tener una buena relación entre padres e hijos
Además comer todos juntos es la oportunidad perfecta para conversar y conocer lo que pasa con cada integrante de la familia.
Fuente: Iniciativat – Vivir salud
Mónica Pérez López
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