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Cardiología
Enfermedad coronaria.
¿Qué se entiende por enfermedad coronaria?
La enfermedad coronaria generalmente se considera como la estrechez de las arterias que irrigan el músculo cardíaco. Se manifiesta de diversas formas: angina de pecho, infarto o muerte súbita.
Angina de pecho: Dolor en el tórax detrás del esternón. Se relaciona por lo general con algún esfuerzo físico o estado emocional. Frecuentemente, alivia con medicamentos vasodilatadores coronarios o con reposo. No implica un daño permanente en el músculo cardíaco. Es una manifestación reversible y transitoria, pero debe considerarse como una voz de alerta para que el paciente consulte al especialista.
Infarto agudo del miocardio: Es una manifestación más severa, en la cual se presenta un daño permanente por obstrucción de una arteria y falta de irrigación del músculo cardíaco. Puede ser la evolución de la angina de pecho, cuando ésta se prolonga por un tiempo.
Muerte súbita: Es la más dramática de las manifestaciones y consiste en la obstrucción aguda de una arteria, lo cual ocasiona la muerte en minutos. Puede aparecer en pacientes que no han sufrido ni angina de pecho ni infarto. De allí la importancia de hacer un diagnóstico a tiempo para evitar que se presenten daños permanentes e irreversibles.
Síntomas más comunes
- Dolores en el pecho.
- Cansancio severo.
- Falta de aire.
- Dolor en el cuello o en el maxilar inferior.
Factores de riesgo de los problemas coronarios.
El sexo. El hombre está más propenso a enfermedades cardiacas que la mujer, antes de la menopausia.
La edad. Entre más edad tenga la persona es más alto el riesgo.
Son también factores de riesgo algunas enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes. De igual forma, ciertos hábitos de vida no sanos como el sedentarismo y el tabaquismo, así como el estrés y la historia familiar. La predisposición a las enfermedades coronarías se manifiesta muchas veces en personas jóvenes. Esto se debe a la presencia de algunos de los factores de riesgo ya mencionados y a la drogadicción.
¿Cuándo se debe consultar al especialista?
Cuando las personas presenten algunos de los síntomas o factores de riesgo expuestos anteriormente deben consultar de manera inmediata a un médico internista o a un cardiólogo, con el fin de detectar qué sucede
Tipo de exámenes.
Cuando el paciente se acerca para una valoración, el especialista realiza su historia clínica inicial y examina pulmones, corazón, pulsos de cuello y piernas. Posteriormente, ordena el examen de sangre para ver los niveles de colesterol, triglicéridos y ácido úrico, de igual forma que un electrocardiograma de rutina. Posteriormente solicita una radiografía de tórax, para ver tamaño del corazón, situación de la aorta y pulmones. Finalmente, se debe realizar una prueba de esfuerzo, para ver si el corazón es suficientemente irrigado. En algunos casos es necesario complementar el estudio con la prueba con medicina nuclear, la cual permite aclarar algunos diagnósticos.
Procedimientos de diagnóstico y terapéuticos.
Si el cuadro del paciente resulta anormal, se debe proceder a realizar un cateterismo cardíaco mediante una coronariografía, o inyección con medio de contraste yodado que se documenta en una película para conocer el grado de estrechez de las arterias. Cuando esta es leve sólo se requiere medicación por vía oral.
Angioplastia coronaría con o sin stend: Si durante el cateterismo se encuentran varias estrecheces, se pasa un catéter con un balón en la punta, lo cual permite inflar el sitio de la lesión al ampliar total o parcialmente las arterias coronarias. A veces es necesario colocar dentro de la arteria una especie de resorte (stend) para mantenerla abierta. Este procedimiento se hace con anestesia local, a través de la ingle.
Cuando las lesiones dentro de las arterias coronarias son muchas o difusas, se hace necesaria la cirugía para hacer puentes aorto coronarios. Se coloca una vena generalmente tomada de las piernas o una arteria llamada mamaria interna, las cuales se conectan por delante de la arteria coronaria lesionada. Esto permite llevar sangre al territorio de la arteria obstruida. Es un procedimiento más complicado, requiere anestesia general con apertura del tórax y se acompaña de convalecencia larga.
Recomendaciones.
Es necesario recordar que estos procedimientos no son curativos. Esto implica que en el futuro el paciente debe seguir una serie de recomendaciones, como cambios de hábitos de vida, supresión total del cigarrillo, dejar el sedentarismo, hacer ejercicio, disminuir del consumo de alcohol, tomar diferentes medicaciones como aspirina, estatinas para bajar los niveles de colesterol y betabloqueadores.
Como refuerzo para un adecuado tratamiento, los pacientes deben asistir a los programas de rehabilitación cardiaca. Allí reciben instrucciones desde el punto de vista dietético, psicológico y realizan ejercicios supervisados en bandas sin fin y bicicleta con el fin de obtener resultados benéficos. A pesar de los procedimientos, esta enfermedad siempre estará presente. Es fundamental continuar a lo largo de la vida con controles periódicos.
Autor: Asociación Médica de los Andes.
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