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Bioética
Coercibilidad moral en la sociedad.
Moral y Derecho han sido temas que tradicionalmente se han imbricado. Las diferencias esenciales entre los dictados morales y jurídicos vienen desde hace mucho tiempo. Aunque el Derecho y la Moral tienen varias cosas en común, partiendo de que ambas pertenecen a la categoría del deber ser, no son iguales ni se confunden en sus campos. Si bien es cierto que el Derecho acepta que el respeto a la moral es parte del Bien Común, y trata de crear un clima propicio para el ejercicio de actos moralmente buenos, sus campos son diversos.
Aunque se podría pasar revista a la historia desde Sumeria, existen tres grandes posiciones en la historia:
1-Grecia. Las nociones de Moral y Derecho se confundían. Formaban un solo todo, en cuanto que tanto la una como la otra tenían un marcado carácter religioso. Eran dos vertientes que se desprendían de los conceptos clásicos y ortodoxos de la religión. No había un deslinde claro entre ambas nociones y eran por lo tanto prácticamente sinónimos. Se significaban las grandes instituciones religiosas de la época
2-Roma. Aunque el Derecho Romano ha perdido vigencia debido a las teorías germánicas, debe recordarse que también se confundía la noción de Moral y Derecho, más que todo en su dinámica y en el desarrollo mismo de los conceptos, así como de los campos que abarcan. La confusión se originó en cuanto a su principal resultado, haciéndose una amalgama entre el pecado y el delito. La primera, noción de tipo religioso y el segundo, de origen esencialmente estatal y punitivo. Hasta el punto que los delitos se consagraban por la misma ley positiva en la medida en que atacaban los fundamentos morales y religiosos de la sociedad romana. Era muy difícil encontrar un hecho que fuera delito y que al mismo tiempo no fuese pecado.
3-Tomás Hobbes. Comienza a vislumbrar la diferencia entre una y otra noción, al establecer que todo lo que concierne a la moral hace parte de la conciencia del ser humano. En cambio lo jurídico, el derecho, pertenece a la esfera del fuero externo del ser humano. Ahí comienza a deslindarse entre lo puramente moral, o asuntos de conciencia y lo jurídico, que es aparte de la conciencia y que constituye parte del fuero externo de la persona y que se reglamente por el Estado
4-Emmanuel Kant. Esta tesis abre el camino a la filosofía kantiana, que hizo el deslinde perfecto entre lo que es la moral y el derecho, a través de la construcción de los imperativos categóricos, que son aquellos postulados según los cuales todo ser humano debe reglamentar su conducta o su comportamiento. Kant distingue entre lo que legal y lo que es justo, enunciando un gran imperativo categórico cuyo eco resuena en el mundo actual: “Compórtate de tal manera que tu conducta pueda hacerse y establecerse como una norma universal”. Como corolario estableció Kant que no todo lo legal es justo, ni todo lo justo es legal. Al tiempo, no todas las cosas justas son necesariamente legales. La injusticia se puede superponer a la legalidad. De aquí pueden sacarse dos consecuencias que en el fondo constituyen las dos grandes diferencias que existen en el campo de la modernidad entre la moral y el derecho:
Autor: Fernando Guzmán Mora, MD.
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