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Inhibición de COX-2: Concepto en Evolución
INHIBICIÓN DE COX-2 CONCEPTO EN EVOLUCIÓN El uso de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), en el alivio del dolor, inflamación y fiebre ha sido comprobado por su amplia utilización a nivel mundial. Se estima que son usados por más de 30 millones de pacientes diariamente, es así que son considerados los agentes medicamentosos más ampliamente prescritos. Su frecuente utilización ha permitido conocer ampliamente cual es su mecanismo de acción, en el cual las prostaglandinas, metabolitos del ácido araquidónico, son el eje principal. La formación de las prostaglandinas comienza cuando el ácido araquidónico es liberado de los fosfolípidos de las membranas celulares por la acción de la fosfolipasa A2. La ciclooxigenasa (COX) inicia el primer paso en la biotransformación del ácido araquidónico en prostaglandinas. En 1971, Sir John Vane reporta que la aspirina irreversiblemente inhibía la COX. Posteriormente Phil Needleman y colegas demuestran en 1988, la existencia de dos isoformas de la COX. El papel respectivo de estas dos isoformas, ahora comúnmente llamadas COX-1 y COX-2, se describe en la figura 1. La COX-1, se expresa constitutivamente en una serie de órganos y tejidos, ejerciendo diversos efectos homeostáticos o de mantenimiento del tracto gastrointestinal y del riñón. Primero, estas sustancias protegen la mucosa gastrointestinal y limitan la secreción de ácido gástrico. Segundo, regulan la hemodinamia renal y el equilibrio de agua y electrolitos. Tercero, estimulan la agregación plaquetaria y por tanto, mantienen la hemostasis normal. Por otro lado, la COX-2 es considerada una enzima inducible, que responde a estímulos inflamatorios. En dosis terapéuticas, los AINEs ejercen sus efectos analgésicos y antiinflamatorios mediante la inhibición de la COX-2, a pesar de que al mismo tiempo también bloquean la COX-1. Como resultado, esos agentes inducen sustanciales efectos sobre las plaquetas, junto con la potencial toxicidad renal y gastrointestinal, que puede restringir su utilidad clínica. Alrededor del mundo, más del 35% de todas las complicaciones ulcerosas peptídicas resultan del consumo de AINEs y está estimado que la toxicidad gastrointestinal por AINEs representa el más frecuente evento adverso medicamentoso en los Estados Unidos. Es claro que el bloqueo del dolor e inflamación sin los efectos perjudiciales en las diversas funciones homeostáticas es el ideal clínico y por esta razón los inhibidores específicos de la COX-2 han sido desarrollados muy rápidamente. Las implicaciones clínicas de la inhibición específica de la COX-2 han sido demostradas con celecoxib (Searle Monsanto Inc) y rofecoxib (MSD). Diferentes estudios clínicos han revelado que ambos poseen eficacia clínica equivalente a los AINEs convencionales en el tratamiento del dolor (ejemplo algesia odontológica) y la inflamación, pero con la gran ventaja en la incidencia de eventos adversos similares a los de placebo. Sin embargo, existen varias circunstancias en las que la COX-2 podría cobrar importancia para la homeostasis en la salud o en la enfermedad. Este campo extenso desafía al médico para entender los diferentes roles de la COX-2. Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
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