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Artículos
para Pacientes |
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Derechos del paciente
Derecho de los pacientes.
El médico busca siempre la reivindicación de la dignidad humana, conocedor del hecho de que su función no siempre es la de curar sino en algunos casos la de consolar y aliviar el sufrimiento de los enfermos.
La relación entre el médico y sus pacientes fue siempre directa buscando el alivio de la enfermedad, sin intermediarios, esperando la mejoría o el consuelo del paciente lo que constituye el “Acto Médico”. Esta relación se mantuvo durante mucho tiempo basada en el principio que era el médico quien conocía el arte y la ciencia y por lo tanto quien sabía lo que debía hacerse y decidía lo mejor para el paciente. Sin embargo con el avance en los conocimientos y en las comunicaciones, los pacientes se hicieron partícipes de los conocimientos, lo que dio lugar en 1972 a un fortalecimiento de ésta relación desde la publicación del documento conocido como “Carta de los derechos de los Enfermos” de los hospitales privados estadounidense, que diseñó un nuevo marco en la relaciones entre los profesionales de la salud y los pacientes que amplía el esquema hipocrático, dándole reconocimiento máximo al paciente como ser autónomo y dueño de sus decisiones al hacer énfasis en los cuatro principios fundamentales del enfermo que son: el derecho a la vida, el derecho a la asistencia de la salud, el derecho a la información y el derecho a una muerte digna.
Hasta aquí todo iba muy bien pero resulta que en Colombia, a raíz de los cambios establecidos por la ley 100 de 1993 y a la manera como se ha implementado dicha ley, las empresas intermediarias de la salud son ahora quienes deciden lo que es bueno y lo que se le puede suministrar a los pacientes; son los terceros pagadores quienes deciden a qué médico pueden ir los pacientes y cuándo les autorizan la consulta, contrario a éste caso, no solo los principios de ética médica y los derechos de los pacientes, sino también la constitución de Colombia que establece la libertad que tienen los pacientes de escoger su médico, y el de los médicos de ejercer su profesión en todo el territorio nacional.
Me pregunto si es justo y ético que a los pacientes que han pagado por tener cubrimiento en el régimen contributivo a través del POS (Plan Obligatorio de Salud), no se les pueda prescribir los nuevos medicamentos anti-inflamatorios que no alteran la coagulación ni producen efectos secundarios desagradables y peligrosos en el tracto gastro-intestinal, sino que tengan que recibir los antiguos AINES (Anti Inflamatorios No Esteroideos) que sí están permitidos en el formulario del POS? O que no puedan recibir sino los antibióticos del mismo formulario? Para citar solo dos ejemplos. Vuelvo a preguntar si es ético y justo que a estos pacientes se les demore la autorización para las citas médicas y para las cirugías programas, solo para economizar o esperar a ver si la enfermedad se resuelve sola? Dándoles igual que el resultado para los pacientes sea favorable o desfavorable. ¿Es también justo que los hospitales públicos estén al borde de la quiebra porque las EPS les demora los pagos? Y ¿Será lógico y ético que además de que a esos hospitales se les demoren los pagos, tengan que atender a los pacientes vinculados sin que se les reconozca en forma adecuada, oportuna y justa sus gastos por éste motivo?
¿Qué piensan los pacientes?, ¿Están informados de lo anterior?, ¿Saben que si se hospitalizan y requieren determinados tipos de ayudas tales como las medias antiembólicas, el POS se las va a negar? De igual forma van a existir muchísimas otras situaciones similares, discriminatorias y favorables para los enfermos en las cuales, la omisión de la prestación de servicios va a influir en forma negativa en la evolución de las enfermedades, que inclusive pueden alargar la enfermedad y los costos de su cuidado. ¿Qué piensan y qué pueden hacer los pacientes para defenderse de éstas situaciones? Me parece que es imperioso que los pacientes (“clientes”, “usuarios” del sistema) se organicen y creen entidades que vigilen el comportamiento de los entes administradores e intermediarios de la salud, que lo utilizan como su fueran sus dueños. Pienso que estamos aún a tiempo para formar grupos veedores para que la atención de los pacientes se haga en forma oportuna y con la calidad que el estado del arte y de la ciencia a nivel mundial exige.
Además el gobierno está en mora de dictar normas para que los intermediarios, “aseguradores”, terceros pagadores o como se les quieran llamar, no utilicen el dinero de la salud para su beneficio, sino que se les limite las ganancias a un porcentaje similar a la que se le permite en países más adelantados, donde hay control, como los Estados Unidos y que el resto se reinvierta en el sistema de salud.
Autor: German Peña Quiñones, MD.
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