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Reumatología
Artritis.
¿Qué síntomas produce?
La artritis reumatoidea se presenta, principalmente en mujeres, de la tercera a quinta década de la vida. Al inicio, los síntomas son insidiosos con malestar general, fatiga, en ocasiones fiebre y disminución del peso.
Posteriormente aparece la inflamación en las articulaciones, principalmente en las falanges proximales de las manos y los pies a ambos lados del cuerpo. Usualmente se inflaman más de tres articulaciones y se acompaña de rigidez o envaramiento en las mañanas de duración mayor de una hora. A veces pueden aparecer nodulaciones en las superfices extensoras de los codos.
Las articulaciones con artritis pueden estar:
·inflamadas
·calientes
·enrojecidas
·adoloridas
Antes de empezar a tomar una medicina, pregúntele a su médico:
·¿Cómo debo tomar esta medicina?
·¿Debo esperar efectos secundarios adversos de esta medicina?
·¿Qué debo hacer si hay efectos secundarios adversos?
·Si me olvido de tomar una dosis ¿qué debo hacer?
Si ha tomado la medicina antes y le causó problemas, informe a su médico.
Si toma otras medicinas, él puede aconsejarle si debe continuar.
¿Cómo se maneja? ¿Cómo se previene?
El tratamiento para pacientes con AR ha mejorado bastante en los últimos 25 años. Se puede ofrecer a la mayoría de los pacientes una considerable mejoría de sus síntomas y el mantenimiento de su capacidad funcional en niveles casi normales.
No existe un tratamiento curativo para la AR. El objetivo es conseguir remisiones o situaciones de casi remisión de los pacientes y el mantenimiento de la capacidad funcional y calidad de vida.
El éxito del tratamiento de la AR depende de su diagnóstico precoz y de una terapia agresiva antes de que se produzca deterioro funcional o daño irreversible en las articulaciones.
Inicialmente pueden usarse drogas antiinflamatorias, pero los pacientes con AR y tumefacción persistente en las articulaciones son candidatos para el tratamiento con drogas capaces de modificar el curso de la enfermedad. Entre drogas se incluye el oro intramuscular, metotrexato, cloroquina, sulfasalacina, azatioprina y d-penicilamina. Puede ser necesario añadir pequeñas dosis de córticoesteroides para controlar los síntomas, mantener la funcionalidad y ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad.
Para las manifestaciones extraarticulares, pueden requerirse tratamientos con dosis elevadas de córticoesteroides y otras drogas. El ejercicio es importante para mantener la función. La aplicación de calor y frío y la protección articular pueden disminuir el dolor. El tratamiento óptimo a lo largo de la enfermedad, depende de un abordaje multidisciplinario de la misma, junto con educación del paciente y la participación de otros miembros del equipo como reumatólogos, médicos de atención primaria, enfermería, rehabilitadores, psiquiatras y cirujanos ortopédicos.
Los espectaculares resultados del reemplazo articular total (especialmente para cadera y rodilla), puede lograr que pacientes con enfermedad muy avanzada, continúen con movilidad y capacidad funcional.
¿El ejercicio está recomendado o contraindicado en artritis?
Debe hacerse una utilización racional del ejercicio y la relajación. Además, tener una información adecuada sobre el uso adecuado de las articulaciones y la conservación de energía, hacer una buena utilización de los tratamientos de calor y/o frío y una dieta balanceada. En ocasiones es necesaria la cirugia como parte del tratamiento.
Es bueno comenzar el día con un buen baño de agua caliente, que contribuirá a disminuir la rigidez o el agarrotamiento articular matutino. Si se puede elegir el trabajo, hay que evitar actividades que precisen esfuerzos físicos, obliguen a estar mucho tiempo de pie, o necesiten de movimientos repetitivos, sobre todo con las manos.
Durante la jornada laboral hay que mantener una posición recta en el asiento y evitar permanecer con el cuello o la espalda doblados durante periodos prolongados. En el trabajo doméstico se debe evitar hacer fuerza con las manos. No es bueno retorcer la ropa, abrir tapaderas rosca, presionar con fuerza mangos de cubiertos o fregonas, etc.
No es saludable practicar deportes con contacto físico y en los que sean frecuentes los choques. Montar en bicicleta por un terreno llano y sin riesgo de atropello, es conveniente, así como nadar o pasear a pié. En los periodos de poca inflamación es recomendable practicar algún ejercicio físico de forma habitual y sin cansarse.
Los ejercicios que no ponen tensión en las articulaciones son los mejores. Otro ejercicio bueno para la artritis es el movimiento en una piscina.
Autor: José Fernando Molina,MD.
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