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Opinion
LA MEDICINA EN EL MEDIO ORIENTE: AVICENA.
A la edad de 10 años ya tenía conocimientos avanzados en filosofía, lógica y ciencias básicas, todos ellos aprendidos de maestros islámicos y libros griegos y musulmanes. En la juventud adquirió sus conocimientos en medicina, llegando a consolidarlos de tal manera que pronto fue conocido en toda la región. Es conocida la historia que relata cómo, a los 17 años, curó al rey de Bukhara, Nooh Ibn Mansoor, cuando ya los médicos reconocidos lo habían desahuciado. El rey quiso recompensarlo, pero el se rehusó.
Posteriormente vino una etapa de máxima productividad y muchos viajes. Nuevamente fue reconocido cuando curó al rey de Hamadan de unos “cólicos severos”. Fue en este antiguo reino y en Isphahan (Irán) donde escribió su gran obra: al-Qanun fi al-Tibb (el Canon de medicina). Después de muchos viajes murió en el año 1037.
La obra monumental “Canon” es una gran enciclopedia de medicina, que recopila el conocimiento en medicina disponible en ese momento, tomado de fuentes musulmanas y que en sus páginas abriga más de un millón de palabras. Muchos opinan que la obra de Avicena supera a la de otros sabios islámicos, e incluso, a la de médicos de occidente como lo fue Galeno. El libro trata sobre enfermedades que ocurren desde la cabeza a los pies y menciona 760 medicaciones para distintas patologías.
Entre los descubrimientos hechos por él, se encuentra el de reconocer la naturaleza contagiosa de la tuberculosis, la diseminación de enfermedades por el agua y la tierra, así como la interacción mente-cuerpo, conceptos válidos hoy día. Fue el primero en describir la meningitis e hizo importantes contribuciones en anatomía, ginecología y pediatría. Introdujo una prueba clínica para verificar la permeabilidad del conducto naso-lacrimal. Fue el primer científico en hacer una descripción gráfica detallada del ojo y sus diferentes partes (conjuntiva, esclera, cornea, iris, retina, cristalino, etc.). Describió el nervio ótico y el quiasma.
Estudió el sistema circulatorio de manera muy precisa; describió las valvas de la válvula aórtica y explicó cómo se abrían durante la sístole y cerraban durante la diástole, impidiendo así que la sangre se regrese al ventrículo.
Además descubrió que la contracción muscular, así como la percepción del dolor son debidas a los nervios. Sin embargo, observó que los órganos como los riñones y el hígado no contienen nervios, sino que éstos se ubican en la cápsula.
Todos estos descubrimientos y muchos más conocimientos se encuentran en el Canon, que sin duda alguna, ha sido uno de los mayores éxitos literarios de todos los tiempos. Fue traducido al latín por Gerard de Cremona en el siglo XII (cien años después de la muerte de Avicena). Se convirtió pronto en el libro de texto de medicina en todas las universidades de Europa. En el último tercio del siglo XV se imprimieron dieciséis ediciones (quince en latín y una en hebreo) y durante el siglo XVI fue impreso en más de veinte ediciones. Hasta el siglo XVII permaneció como la “biblia” de la medicina en occidente. En 1930 fue traducido parcialmente al inglés por Cameron Gruner. Así, El Canon de Medicina duró cerca de seis siglos como principal fuente de conocimientos para los médicos.
Avicena no sólo escribió en el campo de la medicina, también escribió obras de filosofía (Libro de sanación), que resume su posición filosófica como una síntesis de la tradición aristotélica, influencias neoplatónicas y la teología musulmana; realizó valiosas observaciones astronómicas y en el área de la física contribuyó al estudio de varias formas de energía, así como también anotó que la percepción de la luz se debe a la emisión de pequeñas partículas por parte de la fuente luminosa (después se llamarían fotones). También propuso que existía una interconexión entre el movimiento y el tiempo.
En el área de las matemáticas hizo importantes aportes en los conceptos de infinito. En química se opuso acérrimamente a la transmutación química en metales (como rezaban los alquimistas). Escribió un tratado de minerales que, durante el siglo XVII, fue la base de la geología de los enciclopedistas cristianos.
En la historia hay hombres, hechos y sitios, que por estar en puntos geográficos distantes los olvidamos muy fácilmente. La evolución de la ciencia médica tuvo en el medio oriente una catapulta en la peor época de la historia para occidente. Avicena fue sin duda alguna el mejor científico de oriente de la historia, no solo por sus importantes aportes en la medicina si no también en otras áreas.
Javier Mauricio Lobato Polo, MD.
Residente III Año.
Neurocirugía.
Universidad El Bosque.
Bogotá - Colombia.
Autor: Javier Mauricio Lobato Polo, MD.
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