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Historia
Aforismos de Hipócrates.
18. Volviendo a las estaciones, en la primavera y entrada de verano, los niños y los próximos a la infancia gozan buena salud y están alegres. Los viejos en el estío y parte del otoño, y los de mediana edad en lo restante de la misma estación y en el invierno.
19. En todas las estaciones aparecen enfermedades de toda especie, pero hay dolencias que son más frecuentes y graves en unos tiempos que en otros.
20. La primavera produce perturbaciones mentales, melancolías, epilepsias, flujos de sangre, anginas, corizas, ronqueras, toses, lepra, herpes, alfos, multitud de pústulas ulcerosas, tubérculos y dolores articulares.
21. En el verano, algunas de las referidas dolencias, fiebres continuas, ardientes, abundancia de tercianas y cuartanas, vómitos, diarreas, oftalmías, dolor de oídos, llagas en la boca, corrupción de las partes generativas y pústulas sudorales y fiebres erráticas, las afecciones del brazo, las hidropesías, tisis, estrangurias, lienterías, disenterías, dolores ciáticos, anginas, asma, vólvulos, epilepsias, aberraciones mentales y afectos hipocondríacos.
22. En otoño, además de una gran parte de las enfermedades del estío, abundan las cuartanas.
23. Del invierno son propias las pleuresías, perineumonías, letargos, corizas, ronqueras, toses, dolores de pecho, de costado, de lomos y de cabeza, vértigos y apoplejías.
24. En orden a las edades sucede lo siguiente: los niños muy tiernos padecen vigilias, vómitos, toses, espantos, inflamaciones umbilicales, fluxiones de oídos.
25. Hacia el tiempo de la dentición sobreviene la picazón de las encías, las fiebres, convulsiones y diarreas, principalmente al echar los colmillos, y más si los niños están muy gordos y son extreñidos habitualmente.
26. Cuando están ya más adelantados en edad, vienen las inflamaciones tonsilares, la inclinación de la vértebra occipital hacia dentro, el asma, los cálculos urinarios, las lombrices, las ascárides, las verrugas de pezón, la satiriasis, la estranguria, los lamparones y toda especie de tumores, especialmente los ya indicados.
27. Algunos años después, y cuando ya se aproximan a la pubertad, están expuestos a muchas de las enfermedades enunciadas, fiebres pertinaces ya flujos de sangre por la nariz.
28. La mayor parte de las dolencias de la infancia se juzgan unas en el término de cuarenta días, otras en el de siete meses, otras en el de siete años, y otras al entrar en la pubertad. Pero las que se mantienen reacias y no desaparecen a esta época, y en las muchachas hacia la de la evacuación menstrual, suelen durar toda la vida.
29. Los jóvenes están expuestos a padecer esputos de sangre, tisis, fiebres agudas, epilepsias y otras enfermedades, principalmente las ya referidas.
30. En pasando de esta edad reinan el asma, las pleuresías, las perineumonías, el letargo, el frenesí, las fiebres ardientes, las diarreas pertinaces, las cóleras, las disenterías, las lienterías y las almorranas.
31. Los viejos padecen dificultad de respirar, toses catarrales, estrangurias, disurias, dolores articulares y nefríticos, vértigos, apoplejías, caquexias, comezón general, vigilias, laxitud de vientre, fluxiones de ojos y narices, ofuscación de la vista, glaucoma y torpeza de oídos.
Autor: Carta Quirúrgica. FSFB.
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