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Historia
Aforismos de Hipócrates.
12. La especie de enfermedad, la estación del año y la sucesión periódica de los accesos, ya sean diarios, ya un día sí y otro no, ya en mayores intervalos, darán a conocer los paroxismos y la gravedad de la dolencia. También indican esto mismo los síntomas que desde luego aparecen. Así en la pleuresía, el esputo que sobreviene de pronto a los principios, denota que el mal será breve; pero si se presenta más tarde, anuncia que será pesado. La orina, la cámara y los sudores indican también, según el modo y tiempo en que aparecen, la brevedad, duración y malicia de las enfermedades.
13. Los viejos aguantan la abstinencia con suma facilidad; después de éstos siguen los hombres de edad madura; a los adolescentes les cuesta mayor trabajo el soportarla, pero mucho más a los muchachos, especialmente los muy traviesos.
14. Mientras se crece hay mucho calor innato, y por lo mismo se necesita gran cantidad de alimento; de lo contrarío, el cuerpo se debilita y consume. Los viejos tienen muy poco calor; así, poco sustento les basta, y el mucho les extinguiría: de aquí nace que las fiebres son en ellos menos agudas, como que su cuerpo está frío.
15. En invierno y primavera tiene el estómago mucho calor, y el sueño es más largo. En estas épocas, pues, debe ser el alimento más abundante; el aumento del calor innato manifiesta la necesidad de más copiosa nutrición. Las diversas edades y los atletas comprueban esta doctrina.
16. El régimen de alimentos húmedos es útil a todos los calenturientos, y en especial a los muchachos, ya las personas acostumbradas a él.
17. Debe considerarse también la distribución de alimentos que conviene a cada individuo, pues hay quien los necesita una vez al día, quien dos, ya en mayor, ya en menor cantidad. Para esto importa tener presentes las costumbres del sujeto, su edad, la estación y el país en que vive.
Autor: Fernando Guzmán Mora, MD.
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