Artículos
para Mdicos |
 |
Historia
Aforismos de Hipócrates.
6. A grandes males, grandes remedios.
7. En las enfermedades muy agudas pronto se descubren síntomas graves y violentos, y es preciso emplear un régimen alimenticio muy ligero y riguroso. Cuando la enfermedad no tiene este carácter, no es menester observar tanta dieta, antes bien conviene ir aflojando en ella, según el mal fuere cediendo de su primera actividad.
8. Mientras la enfermedad está en todo su vigor, es indispensable el uso de la dieta más rígida.
9. Conviene observar también si el alimento que se administra al enfermo es suficiente para conservar sus fuerzas hasta el tiempo en que la enfermedad adquiera todo su vigor, a fin de que logre vencerla, o si podrá perecer el enfermo por encontrarle debilitado la crisis.
10. Si el mal desplega sus fuerzas de repente, sujétese también al enfermo de repente a un régimen severo. Si el mal es de aquellos que tardan en adquirir su mayor violencia, al llegar a este punto, y más bien un poco antes, es cuando debe empezar el rigor dietético. Hasta entonces el alimento debe ser algo más abundante para que el enfermo resista la enfermedad.
11. En las exacebarciones o paroxismos deben proscribirse los alimentos, pues lo contrario sería nocivo. Si los paroxismos se suceden en tiempos determinados, la supresión de los alimentos debe hacerse al llegar los períodos en que aquellos se reproducen.
Autor: Fernando Guzmán Mora, MD.
<< Pgina Anterior
Pgina Siguiente >>
[Pgina 1] [Pgina 2] [Pgina 3] [Pgina 4]
|
|
|