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Artículos
para Mdicos |
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Obituario
Guillermo Supelano Escobar, MD
A raíz de la aparición de un cáncer de pulmón en el año de 1988, su vida dio un total vuelco. Sus hijos y su esposa se convirtieron en una verdadera obsesión. Le atormentaba el solo hecho de pensar en qué situación quedarían cuando llegara la hora de su muerte. Por fortuna y gracias a su disciplina en todos los aspectos, logró construir un pequeño cantal que constituiría el verdadero seguro de sus hijos, al garantizarles la educación.
Guillermo jamás perdió el temple. Ni siquiera en los últimos días, cuando sabía perfectamente que sus días estaban contados. Yo recuerdo una ocasión, cuando me invitó a almorzar a su oficina, me preguntó en la forma más fría respecto de sí mismo: “…Fernando: Qué opinas de estos ganglios metastáticos que tengo en el mediastino…? Crees que me darán el chance de sobrevivir siquiera un par de meses más…? Es que le prometí a mis hijos llevarlos en un crucero para despedirme de ellos con toda tranquilidad…”
En 1996, cuando la mayor parte de nosotros se encontraba en el Congreso del Colegio Americano de Cirujanos, en la ciudad de New Orleáns, recibimos la noticia de la muerte de nuestro querido amigo. Murió como había vivido: Discretamente, sin molestar a nadie, en su propia casa y rodeado de sus seres más queridos.
Quizás una de las enseñanzas más valiosas que nos dejó Guillermo Supelano fue esa: Se debe vivir con dignidad y se debe morir con altura.
Autor: Fernando Guzmán Mora, MD, IGACS
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