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Artículos
para Mdicos |
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Opinion
La medicina alternativa
CONCLUSIONES
A los médicos se les exige toda clase de estudios, garantías y normas de conducta, como es apenas lógico cuando son la salud y la vida de las personas lo que está en juego. Por tanto, mal podría decirse que el ejercicio empírico de la medicina es un riesgo aceptable. La práctica médica debe dejarse exclusivamente en manos de quienes se han preparado para ello y a quienes la sociedad misma cataloga como aptos para ejercerla.
Consciente de sus limitaciones, la medicina científica debe continuar su labor como principal responsable de la salud pública, con el respaldo del Estado y sin intrusismo profesional de quienes ni se encuentran capacitados, ni van a responder ante la Ley en la forma en que los médicos siempre lo han venido haciendo.
Corresponde pues al Gobierno hacer cumplir las normas que determinan que el ejercicio médico debe ser solamente para los médicos graduados, de formación ortodoxa y que utilizan métodos terapéuticos científica y universalmente aceptados.
En la misma forma en que la medicina científica es intervenida y juzgada con todo rigor por las autoridades, el ejercicio ilegal de la medicina debe ser frenado. El curanderismo y la charlatanería deben desaparecer, respetando quizás algunos componentes del saber médico tradicional, dentro de su contexto étnico. Debe igualmente vigilarse de cerca el terreno de las denominadas ‘medicinas alternativas’ para extraer de ellas los conocimientos que se ciñan al rigor científico y que tengan aplicabilidad comprobada en la solución de problemas de salud. De otro lado, el ejercicio médico basado en métodos de dudosa base científica y no aceptados por los organismos reguladores, debe ser penalizado. El engaño no puede ser amparado por un silencio cómplice.
Autor: Fernando Guzmán Mora, MD, IGACS
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