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Opinion
La medicina alternativa
LA DEFENSA DE LAS MEDICINAS ALTERNATIVAS
Quienes defienden estas prácticas afirman que: “La vigencia social de las medicinas alternativas se pone de presente al saber que más de la mitad de la población mundial acude a ellas en forma prioritaria”.
Sin embargo, cuando se menciona esta trágica circunstancia, no se recuerda el estado de inanición física e intelectual en que vive la mayor parte de la población mundial, a quienes el beneficio de la ciencia no ha dado ningún abrigo.
La Organización Mundial de la Salud, preocupada por el desamparo de la mayor parte de la gente en el aspecto de salud, sugiere integrar en los sistemas nacionales de salud de cada país subdesarrollado a quienes practican las ‘medicinas alternativas’, como una forma desesperada de proteger de algún modo a las personas.
Respetuosamente se refiere a ellas como ‘medicinas de tipo tradicional’: etnomedicina, acupuntura, moxibustión, homeopatía, yoga, naturopatía, medicina atroposófica, aromoterapia, aurículomedicina, gemoterapia, bioenergética, iridología, medicina espagírica, medicina gnóstica, sofrología, quiropraxia, radiestesia y más de cien adicionales.
La Vigésima Novena Asamblea de la OMS celebrada el 21 de Mayo de 1976, en su Resolución NHA 29. 72 ‘Desarrollo de Recursos Humanos en Salud’ en el numeral cuarto llama a “promover el desarrollo de equipos de salud entrenados con base en la determinación de las necesidades de salud de la población, incluyendo trabajadores para atención primaria, teniendo en cuenta donde ello sea apropiado, la reserva de recursos humanos constituida por los practicantes de la medicina tradicional”. Obviamente, hace referencia a países subdesarrollados.
En 1992, la Asociación Nacional de Entidades y Fiduciarias de Salud de la Gran Bretaña (NAHAT) favorece la integración de las medicinas alternativas en el Servicio Nacional de Salud (NHS) con el objetivo de reducir los presupuestos anuales.
En su informe ‘Colegas en Salud’ la NAHAT dice que “la homeopatía es actualmente la forma más popular de medicina alternativa en el Reino Unido” y concluye que es urgente investigar la cantidad de dinero que en el Servicio Nacional de Salud podría ahorrarse utilizando más la homeopatía y otras medicinas alternativas.
Como puede verse, existe más un criterio de ahorro económico que de servicio real, detrás del apoyo que pueda darse a estas prácticas heterodoxas.
EL MINISTERIO DE SALUD Y LAS MEDICINAS ALTERNATIVAS
A pesar de esta elasticidad de criterio, la medicina actual no puede aceptar, por lo menos en su actual estado de desarrollo, los conceptos de las mal llamadas ‘medicinas alternativa’ y mucho menos permitir que se homologuen al ejercicio científico de las ciencias de la salud.
Por lo anterior resulta lamentable que, utilizando los criterios de la controvertida reunión de Alma Ata, en donde se impulsan los conceptos de ‘atención primaria’ como prioridad esencial y se intenta quitar a la medicina hospitalaria su real importancia, un anterior Ministerio de Salud (de tan ingrata recordación para muchos de nosotros), haya expedido el Decreto sobre Medicinas Alternativas, en donde, después de reconocer la vigencia de dichas prácticas, invita a su enseñanza en las instituciones de salud y promueve su articulación al Sistema Nacional de Salud.
Dice además en uno de sus parágrafos: [...] las instituciones prestatarias de servicios de salud, podrán vincular profesionales con formación en las culturas médicas tradicionales y terapéuticas alternativas, buscando la complementación de distintos saberes [...]” Incluso se propone la creación de un estructura ética especial para el ejercicio de estos ‘oficios’.
¿POR QUE ES UNA CONTRADICCIÓN LEGAL DEJAR EJERCER A LOS EMPÍRICOS Y A LOS MÉDICOS ALTERNATIVOS?
El ejercicio médico científico se basa en la denominada ‘Lex Artis ad Hoc’, literalmente ‘Ley del Arte’ o regla de la técnica de actuación de la profesión de que se trata. Esta expresión ha sido empleada para referirse a un cierto sentido de apreciación sobre si la tarea ejecutada por un profesional es o no correcta o se ajusta o no a lo que debe hacerse; en definitiva, si corresponde con la actuación de un buen profesional, un buen técnico o un buen artesano. Es decir, se intenta calificar si la actuación del profesional se ajusta al concepto de excelencia en el momento en que se juzga dicha actuación.
La Lex Artis se aplica para la medición de la obra o el resultado obtenido por un profesional. “Es el criterio valorativo de la corrección del concreto acto médico ejecutado por el profesional de la medicina que tiene en cuenta las especiales características de su autor, de la profesión, de la complejidad y trascendencia vital del acto y, en su caso, de la influencia de otros factores endógenos, para calificar dicho acto de conforme o no con la técnica normal requerida (derivando de ello tanto el acervo de exigencias o requisitos de legitimación a actuación lícita, de la correspondiente eficacia de los servicios prestados y, en particular, de la posible responsabilidad de su autor/médico por el resultado de su intervención o acto médico ejecutado.”
Además, en el Código de Ética Médica (Artículo 12) dice: “El médico solamente empleará medios diagnósticos o terapéuticos debidamente aceptados por las instituciones científicas legalmente reconocidas [...]”
¿Cuáles son estas instituciones? La respuesta la especifica el Decreto 3380 de 1981 (Artículo 8): “Para los efectos del Artículo 12 de la Ley 23 de 1981, las instituciones científicas legalmente reconocidas comprenden:
a) Las facultades de medicina legalmente reconocidas
b) Las academias y asociaciones médico-científicas reconocidas por la Ley o el Ministerio de Salud
c) La Academia Nacional de Medicina
d) Las instituciones oficiales que cumplan funciones de investigación médica y de vigilancia y control en materia médico- científica.”
Por lo enunciado, no parece justo que a los médicos alopáticos se nos obligue a ejercer bajo unas estrictas reglas de juego profesionales, éticas y legales, mientras a los empíricos y charlatanes se les deja ejercer sin ningún tipo de control sobre sujetos sociales tan valiosos como cualquier otro.
Autor: Fernando Guzmán Mora, MD, IGACS
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