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ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD.
El proyecto de Prevención, Tratamiento y Atención de la Infección por el VIH e ITS de la Organización Panamericana de la Salud con sede en Washington, D.C. está anunciando cinco puestos vacantes a nivel P.4 que se listan a continuación. Solicitamos cordialmente se publiquen en su página de web o publicaciones que sean pertinentes. Las descripciones de cada puesto se encuentran en los enlaces a continuación. La fecha límite para postular es el 24 de julio 2008.



 
Artículos para Mdicos
Opinion  


La medicina alternativa
¿QUIEN EJERCE UN ACTO MÉDICO?

Partiendo de los principios expresados en la ley, se puede hacer el siguiente análisis. Cualquier miembro de la sociedad que acuda a otro en busca de diagnóstico, tratamiento, pronóstico o recomendaciones que puedan incidir sobre su cuerpo y su salud, se esta convirtiendo en un paciente. Y quien ejerza su conocimiento buscando satisfacer esta petición, esta ejerciendo como médico. Cuando quien actúa como médico es una persona calificada por la sociedad como idónea para ejercer la profesión, se cumplen los requisitos legales que hacen del acto un contrato legal y una relación profesional y ética, con todas sus consecuencias sociales.

En cambio, cuando dicha relación se lleva a cabo entre el paciente y una persona que, sin tener el respaldo académico, efectúa maniobras de tipo terapéutico (por definición riesgosas y algunas de ellas potencialmente mortales), se está llevando a efecto un acto médico ilegal.

Por analogía, cuando una persona tiene un problema legal, busca un abogado. Se establece entre los dos una relación jurídica por la cual el profesional del derecho busca aconsejarlo y representarlo ante la Ley y sus autoridades. Si la persona contactada accede a representarlo, pero no tiene las credenciales que lo acrediten como abogado, ningún juzgado, tribunal o corte recibirá la representación, por motivos técnicos, académicos, éticos y sociales.

En el campo de la salud, en cambio, se ha tolerado en la historia, a veces pretendiendo ignorar y otras tantas con reglamentaciones permisivas, el ejercicio de múltiples prácticas empíricas. Una cosa es aceptar las prácticas místico-religiosas que hacen parte del acervo cultural de las minorías étnicas, y otra bien diferente es permitir calladamente el sacrificio de la salud, incluso de la vida misma, de estos grupos generalmente desfavorecidos y relegados.

Debería asignársele la misma condición de ilegalidad a la suplantación profesional con falsificación de diplomas, suplantación de persona, o falsedad en documentos públicos y privados, a quien pretende abrogarse la condición de responsable de un acto médico sin poseer la capacitación académica y científica ni tener el respaldo legal de los documentos que lo acrediten como tal.

ELEMENTOS CIENTÍFICOS DE LAS MEDICINAS ALTERNATIVAS

Las diferencias entre la medicina científica y las ‘medicinas alternativas’ se encuentran a todo nivel. No podrá tener acogida en el ámbito científico un concepto de enfermedad como “algo íntimamente relacionado con la ruptura de cierto grado dinámico de armonía energética entre factores internos y externos que tienden unos a la salud y otros a la enfermedad.”

Si hemos de ser consistentes no se podrán validar percepciones que van más allá de lo demostrable objetivamente, y que permiten ‘sentir’ la enfermedad. Su razonamiento se basa en disquisiciones especulativas, en casos anecdóticos, en curaciones milagrosas, en influencias esotéricas, en vías corporales no demostrables y, sobre todo, en un permanente ataque a la medicina científica, a través de una crítica que sólo busca desprestigiarla ante el incauto que, decepcionado por sus altos costos, por la tecnificación, por la pérdida del calor de la relación médico-paciente y del cambio operado por el denominado ‘mandato burocrático’, busca en prácticas no ortodoxas alguna explicación y un poco de alivio a dolencias de múltiples orígenes, frente a las cuales la ciencia declara con honestidad su impotencia.

El enfermo acude entonces, al curandero, al brujo, al chamán, al ‘médico alternativo’, que le ofrecerán la curación a través de la convicción y la fe en ‘métodos diferentes’.
Se colocan entonces bajo el cuidado de estos nuevos ‘profetas’ un sinnúmero de enfermos con todo tipo de problemas que van desde la depresión y la artritis, hasta pacientes con cáncer terminal a los cuales se aplican aguas de colores y esencias florales que no van a detener el curso inexorable de sus males.

Se dice que, porque un segmento de la población acepta como verdad las ‘medicinas alternativas’ y cree ciegamente en ellas, en su actitud demuestran que dichas actividades tienen un aspecto de verdad social. Esto es absolutamente falso.

Recordemos un análisis de Lakatos: “El valor cognoscitivo de una teoría nada tiene que ver con su influencia psicológica sobre las mentes humanas. Creencias, convicciones, comprensiones [...] son estados de la mente humana. Pero el valor científico y objetivo de una teoría es independiente de la mente humana que la crea o la comprende. Su valor científico depende solamente del apoyo objetivo que prestan los hechos a esa conjetura [...]”

Autor: Fernando Guzmán Mora, MD, IGACS
 
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