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ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD.
El proyecto de Prevención, Tratamiento y Atención de la Infección por el VIH e ITS de la Organización Panamericana de la Salud con sede en Washington, D.C. está anunciando cinco puestos vacantes a nivel P.4 que se listan a continuación. Solicitamos cordialmente se publiquen en su página de web o publicaciones que sean pertinentes. Las descripciones de cada puesto se encuentran en los enlaces a continuación. La fecha límite para postular es el 24 de julio 2008.

LA VASECTOMÍA ES UN MÉTODO REVERSIBLE
Bogotá, Colombia (RCN) - La planificación en los hombres es un tema que está de moda entre los colombianos, la vasectomía es una pequeña cirugía ambulatoria que se practica en los hombres como método anticonceptivo.

LA MALA HIGIENE ORAL PUEDE PRODUCIR MAL ALIENTO
Bogotá, Colombia (RCN) - La halitosis se puede generar debido a la deficiente higiene bucal o puede ser un síntoma de otras enfermedades, especialmente las estomacales. Se estima más de un 90 por ciento de la población es vulnerable a padecer este mal.

OSTEOPOROSIS: CUIDADOS Y PREVENCIONES
Bogotá, Colombia (RCN) - Los pacientes con un antecedente familiar de osteoporosis tienen un riesgo superior a desarrollar esta enfermedad. Actualmente un millón de mujeres y trescientos hombres la padecen en nuestro país.

PROTÉJASE DE LOS CÓLICOS BILIARES
Bogotá, Colombia (RCN) - El constante dolor en la boca del estomago, que pasa a la espalda y en ocasiones al hombro derecho, pueden ser síntomas de los cólicos biliares. Estos se deben a la presencia de cálculos en la vesícula.

EL PESCADO: EL MEJOR DE LOS ALIMENTOS
Bogotá, Colombia (RCN) - El pescado es uno de los alimentos más ricos en nutrientes, su consumo aporta variedad de vitaminas y contribuye al buen desarrollo del cerebro.

ENFERMEDADES DEL CORAZÓN
Bogotá, Colombia (RCN) - Según la Sociedad Colombiana de Cardiología, las enfermedades del corazón siguen siendo la principal causa de mortalidad en el país.

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Artículos
para Mdicos |
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Cirugía general
SIDA Y CIRUGIA
7. Desechos infectantes.
Los desechos infectantes son incinerados o esterilizados de manera convencional antes de ser enterrados. La sangre, los líquidos succionados, las excreciones y secreciones pueden son vertidos cuidadosamente por un desagüe conectado a la red sanitaria.
8. Manejo de las exposiciones
La exposición de una persona durante el manejo de un paciente cuyo estado serológico es desconocido da lugar a la toma de medidas inmediatas. En el caso de una exposición de tipo penetrante o parenteral (pinchadura, cortadura) o de contacto con una membrana mucosa (salpicadura en un ojo o en la boca) con sangre u otros líquidos corporales o de una exposición cutánea masiva o prolongada con sangre, especialmente cuando la piel expuesta está agrietada, tiene abrasiones o presenta dermatitis, el incidente debe ser informado en forma inmediata y en detalle al Comité de Infecciones. El Comité estudia el caso en particular y determina la necesidad de notificar al paciente que origina la exposición para decidir sobre la necesidad de realizar las pruebas serológicas pertinentes. El consentimiento debe ser dado por el paciente, o por sus familiares en el caso de que éste se encuentre impedido (estado de inconciencia o de sedación profunda). Si la seropositividad del paciente es previamente conocida, se da asesoría a la persona afectada, con respecto al riesgo de infección y se efectúa la evaluación clínica y serológica necesaria para buscar evidencia de desarrollo de la infección por VIH tan pronto como sea posible después de la exposición.
Se instruye a la persona (médico, estudiante, enfermera, auxiliar de enfermería o personal de aseo) para que informe y busque evaluación médica idónea en caso de cualquier enfermedad febril, erupción cutánea o linfadenopatía que se presente en las 12 semanas siguientes a la exposición. Los individuos cuyas serologías hayan resultado negativas inicialmente deben ser controlados a las seis, doce y veinticuatro semanas. Durante las primeras doce semanas, cuando se espera que la mayoría de los infectados seroconviertan, deberán seguir las recomendaciones establecidas para evitar la transmisión del VIH.
Es necesario insistir permanentemente en que todos los pacientes son portadores potenciales de la enfermedad y en que las medidas universales de protección, tales como las que han sido establecidas por la Fundación Santa Fe de Bogotá para cubrir tanto a médicos como a pacientes, deben ser rigurosamente observadas, por cuanto si bien es cierto que el riesgo no es mayor, sí es real y el resultado de la infección es siempre la muerte.
SIDA Y DERECHOS HUMANOS
El enfermo ha sido considerado por la sociedad en forma diversa. La reacción frente al enfermo ha sido diferente a lo largo de los siglos. Del abandono de la comunidad primitiva a la posesión demoníaca de muchas culturas, pasando por el concepto del castigo Divino en Babilonia, la inferioridad social de los griegos y la cruz de redención del Cristianismo.
La medicina puede entonces definirse como el arte de conservar y restaurar la salud para hacer la vida más fácil y segura a la comunidad. Sus pilares son dos: Oficio-arte y tecnología-ciencia. Por tanto, como oficio social es el brazo de la civilización en su lucha contra la Enfermedad.
Habiendo superado las etapas históricas de sacerdote, hechicero o mago, el medico no debe ser solamente un científico frío con una serie de conocimientos aplicables. También debe ser un funcionario social, un dirigente, un amigo de los enfermos que se preocupa por el mejoramiento de personas y conglomerados humanos, esforzándose por sentir empatía con los mismos, sin importar qué tan impactante sea su enfermedad.
El médico, sea en privado o como funcionario público, debe ser un maestro del enfermo, orientándolo en lo que a conciencia debe hacerse y ayudándole a tomar las decisiones como si las tomara para si mismo. Pero, por sobre todo, debe sentir una profunda compasión por el ser que sufre, agobiado por una enfermedad sin remedio y ante la cual el medico siempre deberá ofrecer algún tipo de apoyo, especialmente cuando no existe la esperanza.
En resumen, el medico debe ejercer siempre buscando el bien de su enfermo, bajo criterios éticos definidos que se aprenden en parte en la escuela de medicina y, principalmente, en el diario aprendizaje del ejercicio profesional a través de profesores idóneos, colegas de rectitud a toda prueba e instituciones que todos los días permitan estudiar y profundizar en temas que toquen en alguna forma la relación médico-paciente. Los médicos no somos jueces de los pacientes y nuestra obligación es realmente simple y clara: Somos su apoyo y consejo permanente, pues sin los enfermos no existiría la medicina. Y si bien es cierto que los recursos del Estado son limitados, las prioridades van señalando el camino a seguir. De hecho, el problema del SIDA a nivel mundial es de tal magnitud, que los recursos de todos los países deberán adecuarse a esta nueva epidemia, quiérase o no.
Los hombres enjuiciamos la conducta con criterios de validez, no con criterios de verdad. La verdad queda reservada para la demostración de los hechos físicos en cuanto cumplen necesariamente unas leyes de causa a efecto. Y en problemas tan delicados como el de nuestros compatriotas con SIDA, ya no es aceptable el argumento de la escasez de recursos estatales que “deberían aprovecharse para curar miles de niños con diarrea”. No! Los recursos deben cubrir ambas emergencias y el Estado deberá procurar dichos recursos, pues todos los asociados a la comunidad deben ser defendidos por el ente estatal.
El problema radica en la visión economicista de la sociedad, la salud y la vida, que juzga con el monstruoso criterio de utilidad social lo que debería evaluarse con ojos de humanidad, consuelo y respeto al ser que sufre. La fundamentación de los DERECHOS HUMANOS en la Constitución de Colombia es, a nuestro modo de ver, suficiente y clara. Porque está de acuerdo con los patrones éticos de esta sociedad informatizada y, lo que merece resaltarse, invocan la legislación internacional sobre Derechos Humanos como paradigma. Incrusta nuestro orden jurídico nacional dentro del orden internacional, permitiendo que los colombianos seamos tratados como ciudadanos el mundo, es decir, como personas que vivimos y actuamos en este escenario donde ser hombre significa ser hermano del otro.
En conclusión: Los compatriotas afectados por el SIDA no pueden ser motivo de estigmatización social, económica, laboral o burocrática. Son seres humanos con iguales derechos a los de quienes los rodean y su condición de debilidad obliga al Estado a brindarles especial protección. Los médicos estamos en la obligación de atenderlos.
Pero también es cierto que una de los derechos para quienes manejan este tipo de paciente de alto riesgo es, que por lo menos sepan quien tiene una prueba positiva de VIH, para protegerse adecuadamente. Es la mínima retribución que merece nuestro oficio.
Autor: Manuel Cadena Gutiérrez, MD, FACS Fernand
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