Artículos
para Mdicos |
 |
Cirugía general
SIDA Y CIRUGIA
RIESGO DE INFECCIÓN
Actualmente se llevan a cabo estudios en diferentes partes del mundo sobre seguimiento de individuos que trabajan en el área de la salud y que han sufrido lesiones percutáneas con elementos infectados con el VIH. Hasta el momento se han informado 1.625 personas con 6 seroconversiones, lo cual representa una tasa de 0.37% de infección percutánea. No se han identificado seroconversiones en el grupo de individuos que sólo tuvieron contacto cutáneo o de las mucosas solamente. Sin embargo, en 1987 el CDC reportó tres casos de conversión luego de contacto con piel que presentaba alguna alteración (acné o dermatitis).
El riesgo de transmisión varía según el tipo de exposición (profundidad de la penetración, concentración del virus), pero en general es muy bajo. En efecto, se ha estimado que en tanto que el riesgo de transmisión de la hepatitis viral tipo B (VHB) después de lesión con una aguja contaminada con sangre infectada varía entre 6 y 30%, el riesgo correspondiente para VIH es apenas de 0.5%.
De todas formas una sola punción, herida o contacto con piel lacerada, puede resultar en infección por VIH y desarrollo del SIDA, entidad que, hasta el momento, tiene una mortalidad absoluta. Cabe anotar que, en el 90% de los casos, la seroconversión demora en aparecer hasta 3-6 meses.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN
La única medida práctica para disminuir el riesgo de infección es la de intensificar todos los esfuerzos tendientes a evitar la inoculación, a partir no sólo de aquellos casos reconocidos como seropositivos o de los que se supone son de alto riesgo, sino de todos los paciente que requieren un procedimiento donde existe la posibilidad de contacto con sangre o secreciones corporales (semen, saliva, lágrimas, L.C.R., secreciones vaginales, líquido amniótico, leche materna), recordando que la mayoría de los casos de conversión informados se han originado en contacto con sangre.
A. Identificación de los pacientes con SIDA. Se recomienda que, en lo posible, el cirujano que tiene a su cargo la ejecución del procedimiento operatorio o intervencionista trate de identificar los pacientes VIH seropositivos. El método más frecuentemente usado es el ELISA (Enzyme-Linked Immunosorbent Assay), el cual identifica los componentes de la cubierta y del núcleo del virión VIH y tiene una especificidad del 99%. En nuestro medio, por disposición legal, la prueba para VIH sólo puede hacerse con el consentimiento del paciente; los cirujanos deben conocer las implicaciones de esta determinación de ley, tanto en lo relativo a la toma de decisiones quirúrgicas como a la planeación y definición del acto operatorio.
Lo anterior es especialmente pertinente al manejo de pacientes que posean factores de riesgo o en aquellos casos en que se prevée la posibilidad de exposición masiva a la sangre (cirugía cardiovascular, aneurismas de la aorta abdominal, procedimientos ortopédicos mayores, etc.).
B. Programación quirúrgica. Todo el personal involucrado en el acto operatorio debe conocer la condición de seropositividad del paciente, dentro del marco de estricta discreción que define la ética profesional.
En el momento de la solicitud del turno para cirugía y en el espacio destinado a observaciones se incluye el término CÓDIGO P, convención ya establecida en otras dependencias de la institución para significar seropositividad VIH o SIDA franco, que también identifica las muestras provenientes de estos pacientes.
C. Asignación de personal. Se restringe al mínimo necesario el número de participantes en el acto operatorio, involucrando a aquellas personas con mayor destreza y habilidad, a fin de evitar situaciones de inexperiencia que puedan constituirse en riesgo adicional de infección.
Se limita la participación de personal en adiestramiento, y se excluye en forma perentoria a las personas que puedan tener lesiones abiertas y soluciones de continuidad en la piel.
D. Ingreso del paciente al área quirúrgica. El paciente ingresa en compañía de la enfermera de la unidad de hospitalización o de cirugía ambulatoria, quien informa los datos clínicos pertinentes a la enfermera jefe de Salas de Cirugía, o a la enfermera encargada, quien verifica, confirma y asegura que la totalidad de las medidas de precaución han sido implementadas en el quirófano.
E. Precauciones universales. La imposibilidad de conocer, en la mayoría de los casos, la serología VIH con anterioridad al ingreso del paciente al quirófano, obliga a tomar estrictas medidas precautelativas universales, lo cual quiere decir que son de aplicación obligatoria en todas las operaciones. Tales medidas son:
1. Barreras de protección individual. Todas las personas deben utilizar barreras de protección que eviten en forma eficaz que la piel y las mucosas entren en contacto accidental con sangre o secreciones del paciente:
Autor: Manuel Cadena Gutiérrez, MD, FACS Fernand
<< Pgina Anterior
Pgina Siguiente >>
[Pgina 1] [Pgina 2] [Pgina 3] [Pgina 4] [Pgina 5] [Pgina 6] [Pgina 7] [Pgina 8]
|
|
|