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Artículos para Mdicos
Cáncer  


Nomenclatura del cáncer.
Cuando se designa un nombre a una enfermedad neoplásica esta lleva de manera implícita un gran número de clasificaciones. Pero para entender esto primero se debe comprender que toda enfermedad tumoral consta de un parénquima y un estroma la cual al igual que en todo tejido se encarga de brinda un soporte al parénquima, en este caso un parénquima tumoral el cual puede estar constituido por diversos tipos de células y es precisamente la composición del parénquima el que designa el nombre del tumor.

Las enfermedades neoplásicas se pueden clasificar de igual forma según su comportamiento ya sea este benigno (no invaden nuevos territorios) o maligno (tendencia a expandirse a nuevos territorios) lo cual está dado por ciertas características de tipo molecular que le permiten o no a la célula cancerígena invadir el tejido vecino. De igual forma el estroma juega un papel muy importante en este fenómeno ya que en los tumores benignos, éste actúa como cápsula que permite delimitar de manera muy clara el compromiso tumoral lo cual resulta ser crucial en muchos casos y más si se piensa en un abordaje de tipo quirúrgico. Estas características permiten que en su mayoría los tumores benignos tengan un comportamiento bastante favorable salvo en algunas excepciones en las cuales el efecto de masa causado por la neoplasias es muy importante, como ocurre en los tumores del SNC en donde a pesar de su comportamiento benigno es el crecimiento dentro de una cavidad no expansible la que genera toda la patología.

La palabra cáncer esta delimitada para designar a los tumores malignos, los cuales se diferencian de los tumores benignos principalmente por su mal pronóstico, esto debido a la capacidad de infiltración y de metástasis en donde se produce una diseminación de las células tumorales a otros órganos ya sea por vía vascular o linfática.


En la nominación de un tumor en la mayoría de casos la primera parte del nombre corresponde al tipo de célula encontrada en el parénquima tumoral, a la cual se le asocia un sufijo, que depende de dos factores uno de ellos es si el tumor es benigno o maligno y el otro factor del cual depende el sufijo es de la procedencia embriológica del parénquima. (esta regla se cumple en la mayoría de los casos con muy pocas excepciones)





Un ejemplo de lo anteriormente mencionado, es como la nominación de un tumor óseo (mesenquimal) varía si se trata de un tumor maligno o benigno.
Benigno = osteoma
Maligno = osteosarcoma
En el caso de un tumor que no se origine de una célula mesenquimal sino epitelial baria su nominación.
Benigno = adenoma
Maligno = adenocarcinoma


Autor: Juan Fernando Vera, MD.
 
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