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GUIAS DE MANEJO DE ENFERMEDADES DERMATOLOGICAS.
GUIAS DE MANEJO DE ENFERMEDADES DERMATOLOGICAS COMUNES PARA EL INTERNISTA Sección de Dermatología ULCERAS DE LAS PIERNAS Aunque consideramos que las úlceras de las piernas con lesiones de manejo directo del dermatólogo, también constituyen un grupo de enfermedades que en forma ocasional o a veces frecuente, competen al internista. La evaluación de las úlceras de las piernas y su diagnóstico diferencial, constituyen un dilema complejo en la mayoría de los casos, ya sean lesiones agudas o crónicas y aunque la mayoría de los pacientes presentan ulceraciones secundarias a estasis venosa, enfermedad arterial periférica oclusiva o complicaciones de la diabetes, son numerosas las razones por las que se presentan úlceras de miembros inferiores (MMII). Diagnóstico diferencial Las úlceras pueden ser debidas a numerosas causas: Enfermedad arterial; enfermedad venosa; infecciones como micobacterias, leishmaniasis, lepra, embolías sépticas, infecciones micóticas superficiales o profundas, herpes, picaduras de araña; enfermedades malignas: Kaposi, carcinoma basocelular o escamocelular, melanoma, queratoacantoma, linfomas cutáneos, metástasis; enfermedades linfáticas; enfermedades neurológicas: neuropatías periféricas, espina bífida; enfermedades endocrinas: mixedema, necrobiosis lipoídica, diabetes; pioderma gangrenoso; nefropatías: enfermedad de Kyrle, calcifilaxis; enfermedad hematológica: crioglobulinemia, paraproteinemias, deficiencia de protrombina III, anemia de células falciformes, CID, trombocitopenia idiopática, enfermedad injerto-huésped; enfermedades inmunológicas: LES, penfigoide ampolloso, pénfigo, epidermolisis ampollosa, vasculitis livedoide, atrofia blanca, enfermedad IgA linear, síndrome antifosfolípido; Otras: traumas, necrosis por presión, osteomielitis, deformidad de Charcot, escorbuto, desnutrición, enfermedad de Raynaud, facticias (autoinfringidas). Evaluación del paciente Una historia clínica muy completa es esencial con un examen físico que debe incluir medición de la úlcera, observación de la superficie y sus componentes, palpación de pulsos periféricos, valoración de la coloración de la piel periférica, llenado capilar, edemas, eczemas aledaños, dolor, claudicación, antecedentes de trauma, infecciones o celulitis, diabetes, enfermedad arterial, cardíaca, reumatológica, hematológica, renal, neurológica o mental. Una rutina que se recomienda en dermatología es tomar una fotografía de la lesión para comparar su evolución. El examen de los dedos es muy importante para buscar gangrena y llenado capilar. Dentro de las pruebas que se solicitan además de la química sanguínea, el estudio hematológico y endocrino de rutina, un Doppler, gammagrafía de piernas o resonancia magnética en los casos necesarios. En muchos casos, sobre todo en los que se sospecha enfermedad autoinmune, debe tomarse una biopsia de la piel que debe incluir el borde y la superficie de la lesión. MANEJO DE LAS ULCERAS DE LAS PIERNAS 1. Manejo de la enfermedad de base. 2. Limpieza de la úlcera con soluciones con base en solución salina, solución de Burow (Domeboro), agua destilada, nunca soluciones yodadas, porque además de ser irritantes con el drenaje o la humedad de la ulceración, pierden toda actividad. 3. Evaluar la posible infección: secreción purulenta sucia, dolor, celulitis en los bordes, cultivos positivos en varias ocasiones, mal olor, son algunos de los signos que deben servir de diagnóstico. En caso afirmativo el uso de antibióticos locales como ácido fusídico, mupirocina, metronidazol y el uso de los antibióticos adecuados según el germen causal, deben ser usados por un tiempo no menor de 20 días. En muchos casos es útil el drenaje quirúrgico. Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
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