Guías
ASOCIACION PANAMERICANA DE INFECTOLOGIA
Tanto las ventajas del tratamiento temprano -las que deberán balancearse con los potenciales riesgos-, como la profilaxis primaria de las infecciones oportunistas, requieren la consulta oportuna por parte de las personas que conviven con el virus. Teniendo en cuenta las estadísticas disponibles, puede suponerse que una amplia proporción de los infectados desconoce su situación, por lo que no puede acceder a las ventajas derivadas de la intervención temprana. La aplicación de estas recomendaciones en la vida real depende en buena parte de amplias campañas de información a la comunidad, alentando no solo a evitar las conductas de riesgo, sino también a la consulta temprana por parte de quienes pudieran considerarse expuestos al contagio. Los programas de educación médica y las campañas de prevención deben incluir explícitas referencias a la inexistencia de evidencias que establezcan la equivalencia entre carga viral no detectable y negativización o curación. De igual manera, debe destacarse que todos los pacientes, aún aquellos con carga viral no detectable deben considerarse potencialmente infectantes, por lo que las precauciones en su vida sexual y en el uso compartido de instrumentos punzo-cortantes, no deben ser abandonados en caso alguno. El diseño del esquema de tratamiento antirretroviral debe ser efectuado en forma individual, teniendo en cuenta las condiciones médicas y la voluntad y capacidad del paciente para cumplir con las prescripciones. El equipo de salud es responsable de dar la más amplia información sobre la necesidad de una estricta adherencia al tratamiento por parte del paciente. A la fecha no existen evidencias que autoricen a interrumpir el tratamiento antiviral, como así tampoco las profilaxis de las infecciones oportunistas. Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
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