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ASOCIACION PANAMERICANA DE INFECTOLOGIA
Nuestra comprensión de la enfermedad VIH/SIDA se basa en interpretar a la misma como un proceso continuo de replicación del VIH, altamente productivo desde etapas tempranas, proceso que se verifica tanto en plasma como en el sistema linforreticular, además de otros compartimientos orgánicos. Esta replicación continua genera a su vez un progresivo deterioro del sistema inmune reflejado en la caída de los valores absolutos y relativos (porcentuales) de los linfocitos CD4, marcadores principales (aunque no únicos) del compromiso inmunológico. El descenso del nivel de linfocitos CD4 se asocia estadísticamente con la aparición de enfermedades oportunistas (infecciones o tumores). Estas patologías comprometen la vida por sí mismas, agravan la enfermedad de base, afectan en forma transitoria o permanente la calidad de vida del paciente y constituyen un reservorio para la diseminación de otras infecciones a la comunidad, como en el caso de la tuberculosis. Algunas de estas enfermedades oportunistas no tienen tratamiento efectivo, otras disponen de tratamiento supresivo, en algunos casos de alto costo y efectividad limitada en el tiempo, con niveles diversos de toxicidad e interacciones medicamentosas, generadoras potenciales a su vez de morbimortalidad adicional. Dadas las evidencias que fundamentan el uso de terapia antirretroviral no solo en pacientes asintomáticos, sino también en aquellos que expresan marcadores de deterioro inmune (descenso de CD4) o replicación viral activa detectable en plasma, el acceso universal a estas determinaciones de laboratorio es una condición fundamental para la toma de decisiones, tanto en el inicio como en el cambio de los esquemas de tratamiento. El objetivo del tratamiento antirretroviral es reducir al mínimo posible la replicación viral (medida a través de la carga viral) y mantener este nivel de supresión por el mayor período de tiempo posible. Para ello, el uso combinado de medicamentos de la máxima potencia, con las cuales el paciente no hubiera sido previamente tratado, es la opción que se ha mostrado más efectiva. Es la eficacia de un régimen y no el número de medicamentos que lo componen el concepto relevante. Dado el carácter continuo del proceso de replicación viral, y la elevada tasa de mutación espontánea que presenta el VIH, toda interrupción del tratamiento debe considerarse como de alto riesgo de selección de cepas resistentes. Por lo tanto, la provisión continua y sin interrupciones de la medicación antirretroviral es una condición imprescindible para dificultar la expresión de este fenómeno biológico. En igual dirección, la educación del paciente y la información amplia a los médicos tratantes sobre la importancia fundamental de preservar el cumplimiento estricto de las indicaciones es un componente ineludible de las presentes recomendaciones. Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
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