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ANTIMICOTICOS SISTEMICOS
Anfotericina B Este es el más antiguo de los agentes antimicóticos de uso sistémico. Es producida naturalmente por el hongo Estreptomyces nodosus y como la nistatina, este poliene interfiere con el mecanismo de producción de los esteroles y obligando a la formación de grandes poros sobre la membrana lipídica llevando así a la extravasación de potasio y electrolitos y ruptura de la membrana a través de otros mecanismos antioxidantes. No es clara la forma en que ocurre el metabolismo de este medicamento, después de una infusión que no debe ser realizada en menos de 2 horas; ésta se separa de su componente desoxicholate y se distribuye en la mayoría de los fluidos y tejidos corporales con predilección por riñones, bazo, hígado, hueso mas no en el sistema nerviosos central. Después de un período no bien definido, el medicamento se libera lentamente para de nuevo redepositarse en otros tejidos y excretarse preferiblemente por vía renal. Su actividad nefrótoxica entre otras, ocurre igualmente sobre membranas lipídicas compuestas por esteroles, así los túbulos renales, después de la administración total de por lo menos 800 mg podrían sufrir efectos irreversibles cuando la arteriola renal aferente es afectada por la vasoconstricción crónica causada por el medicamento y además los túbulos renales sufren la descomposición causada por la formación de membranas celulares porosas que dejan escapar potasio y bicarbonato; el aumento en la creatinina hasta niveles de 2.5 y 3 mg/dL debe ser tolerado por el clínico ya que en etapas incipientes generalmente ocurre insuficiencia renal reversible, previsible y manejable mediante maniobras como la dosificación interdiaria de anfotericina B, la administración de solución salina para mantener unos volúmenes altos de filtración glomerular y la administración del medicamento en espacios no menores a las 2 a 4 horas por dosis. Durante la terapia se debe medir frecuentemente niveles de potasio, magnesio ante la posibilidad de una nefropatía perdedora de estos compuestos; otros efectos secundarios como anemia se deben a su efecto sobre la producción de eritropoyetina. No es frecuente la ocurrencia de escalofríos severos seguidos de fiebre o prurito durante la administración del fungicida ya que la liberación de pirógenos y estimulación de Interleukina 1 es un efecto secundario frecuente, mas no significa alergia al antimicótico. La administración de 25 a 50 mg de hidrocortisona antes o en la misma bolsa, el proporcionar acetaminofén o meperidina disminuye este tipo de reacciones adversas y hacen más tolerante la infusión del medicamento. De todas maneras es importante que antes de administrar grandes dosis del antibiótico, se haga una infusión de 1 mg de anfotericina diluida y se observe la tolerancia del individuo y ante el desarrollo de hipotensión o severos escalofríos y fiebre, se proceda a administrar en dosis subsecuentes con el uso de las medidas preventivas ya mencionadas. Cuando contamos con una enfermedad asociada a alta mortalidad, como en Mucormicosis, Aspergilosis en el paciente neutropénico por ejemplo, debemos de todas maneras administrar en las primeras 24 horas las dosis completas recomendadas, es decir, entre 1 a 1.5 mg/kg de peso diario o menores si se trata de un hongo menos resistente e invasivo. Las ventajas de administrar la anfotericina con un vehículo liposomal como el ambisome, son las de poder administrar las mismas dosis o dosis mayores ofreciendo menos nefrotoxicidad ante las células humanas. Otra forma de administración es por vía intratecal cuando hay infección meníngea con coccidioides, el cual cursa con alta mortalidad. Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
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