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ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD.
El proyecto de Prevención, Tratamiento y Atención de la Infección por el VIH e ITS de la Organización Panamericana de la Salud con sede en Washington, D.C. está anunciando cinco puestos vacantes a nivel P.4 que se listan a continuación. Solicitamos cordialmente se publiquen en su página de web o publicaciones que sean pertinentes. Las descripciones de cada puesto se encuentran en los enlaces a continuación. La fecha límite para postular es el 24 de julio 2008.



 
Artículos para Mdicos
Urología  


Disfunción sexual femenina.
3. En el Orgasmo.

Los avances en el estudio del Orgasmo son consecuencia de las investigaciones y conocimientos derivados de las dos fases anteriores. Del orgasmo en si, se sabe que desde el punto de vista fisiológico es el resultado de la liberación de la miotonía y la vasocongestión acumuladas en las fases de excitación y meseta, en formas brusca e intermitente mediante pulsos de duración de 8 a 12 segs.; y desde el punto de vista psicológico viene a ser la percepción altamente placentera del pico de reacción física; en estos aspectos no es mucho lo que se ha avanzado. La medición vascular, neurológica de los parámetros respectivos durante esta fase tropiezan con dificultades técnicas obvias y las investigaciones se han realizado en fases de moderada excitación sexual. Endoscopios adaptados al glande han demostrado la tienda vaginal en las fases de excitación avanzada y orgasmo (24).
En algunas mujeres que experimentan la falsamente llamada “eyaculación femenina” (falsa ya que el líquido no tiene espematozoides) se han demostrado en tal fluído diferencias bioquímicas con la orina pues se han encontrado allí fosfatasas ácidas prostáticas, glucosa y fructuosa así como diferencias evidentes en la composición de úrea y creatinina entre la orina y el líquido emitido.

Además mediante enzimo y radioinmunoanálisis se ha llegado a demostrar la existencia de antígeno prostático específico en la orina postorgásmica en el 75% de mujeres estudiadas (36). Todo ello explicaría que no se trata de emisiones de orina sino de un líquido pseudoeyaculado proveniente de las glándulas uretrales, parauretrales y conductos de Skene, conjunto glandular que algunos han denominado como “la próstata femenina”, responsable de tales emisiones consistentes en un líquido abundante que mujeres en condiciones de orgasmos excepcionales pueden presentar. Esta no es una idea nueva. Hipócrates (siglo IV a.C.) habló del “semen femenino” y después Galeno (siglo II) reafirmó la existencia de “un líquido seminal femenino”; De Graaf (siglo XVII) postuló la existencia de la prostae o corpus glandulosum que según él hacía a las mujeres más libidinosas. En 1944 el ginecoobstetra Grafenberg, en colaboración con el doctor Robert L. Dickinson, sexólogo norteamericano (uno de los más grandes, e ignorado pionero, de la Sexología moderna), describió “una zona de sensación erógena que está localizada a lo largo de la superficie suburetral de la pared anterior de la vagina, área específica cuya estimulación acarrearía la emisión de un líquido durante el orgasmo”; en 1982 Perry, Whipple y Ladas lo consagraron como “El Punto G” en honor de Grafemberg (en realidad debía haberse bautizado como “El Punto GD). Son bastante los investigadores que niegan la existencia del Punto G así como de la eyaculación femenina, pero muchos más lo reafirman en numerosos estudios. Lo que cabe señalar aquí es que si en ocasiones algunas mujeres presentan un excesivo humedecimiento coital en el curso de intensos orgasmos, seguramente no son incontinentes miccionales sino que emitien el líquido en mención; asunto que al fin de cuentas no tiene importancia clínica práctica, salvo el acusar de incontinentes urinarias coitales a mujeres que no lo son.
En la etiología de las dificultades que experimenta la mujer para el orgasmo, las diversas clasificaciones son vigentes: primarias (para quienes nunca lo han experimentado) y secundarias cuando después de ser orgásmicas se tornan disorgásmicas. Según las causas pueden ser psicógenas u orgánicas. Las psicógenas pueden a su vez ser educativas o situacionales. Las orgánicas pueden ser el resultado de cirugía, trauma o deficiciencia vascular, neural u hormonal.

Todas las causas, ya citadas, que trastornan las dos anteriores fases cuentan como etiología de las disorgasmias (sean anorgasmia u oligoorgasmia). En un estudio en sobre 600 mujeres entre los 17 y los 54 años (35) se encontró un promedio de anorgasmia del 18%, resaltando que es mucho más frecuente en los niveles socioculturales más bajos; así entre las que tenían estudios universitarios fue del 8%, cuando entre las que tenían solo educación primaria fue del 30%; al estudiar un grupo de 50 analfabetas que recibieron un curso especial de 4 horas, previo a la encuesta personalizada, se encontró que la anorgasmia fue del 96% (35). Sin embargo las cosas no resultan tan sencillas como para dividir las mujeres entre las que tienen y las que no tienen orgasmos. Por ello en el mismo estudio se propone el término de Disorgasmias, que incluyen las totalmente anorgásmicas (ningún orgasmo) y las oligoorgásmicas (escasos o esporádicos orgasmos). Se señala entonces que al encontrar que el 57% eran Adecuadamente Orgásmicas, el 43% eran Disorgásmicas, de las cuales las completamente Anorgásmicas fueron el ya señalado 18%. O sea que esta última cifra no corresponde a la realidad de la disfunción, ya que las disorgásmicas resultaron ser el 43% del grupo. En el mismo estudio un ejemplo de posible etiología situacional fue el encontrado en las anorgásmicas en quienes se identificó al compañero como eyaculador precoz en el 60%; además de que el 20% tenían un compañero agresivo, alcohólico o drogadicto (35).

Así pues, en las dificultades orgásmicas pueden existir factores orgánicos, así como motivacionales, afectivos y cognitivos. En el aspecto orgánico es necesario investigar los mismos factores que trastornan las fases del deseo y de excitación, así como definir el tropismo y estado neurovascular del clítoris, vulva, vagina y el medio hormonal.


Autor: Alonso Acuña Cañas, MD.
 
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