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Urología
Disfunción sexual femenina.
Definición.
El DSM-IV (8) como representante de la Asociación Americana de Psquiatría, definió en 1994 las Disfunciones Sexuales (DSs) como “las alteraciones en el deseo sexual así como cambios en la psicofisiología que caracterizan el ciclo de respuesta sexual y que causan disturbios y dificultades interpersonales”. En 1992 la Organización Mundial de la Salud en la Clasificación de Enfermedades ICD-10 (9) incluyó en la definción de la DS: “en diversos sentidos se trata de la dificultad o imposibilidad del individuo de participar en las relaciones sexuales tal como lo desea”. Tanto en las descripciones del DSM-IV como en el ICD-10 existe concordancia ya que se basan en el ciclo de respuesta sexual investigado y descrito por M&J y complementado por Kaplan, pues este modelo enfatiza una secuencia y coordinación de las fases: Deseo, Excitación y Orgasmo, a las que se agregaría la Satisfacción(6). Es de anotar que el DSM-IV amplía una separata para las disfunciones sexuales debidas a patologías o condiciones médicas específicas.
Finalmente, el EIDSF acogió la estructura general del DSM-IV y del ICD-10 y clasificó en 4 categorías las DSF: 1-Trastornos del Deseo, 2-Trastornos de la Excitación, 3- Trastornos del Orgasmo y 4-Desórdenes sexuales dolorosos. Exceptuando el punto 4, nada pues, nuevo o diferente de lo que ya se conocía desde M&J y Kaplan; pero se trata de una sistematización que facilitará los estudios de la fisiología sexual dentro de un orden más estricto y específico.
En los trastornos del deseo no solamente se tiene en cuenta el Síndrome de Bajo deseo sexual (coital), sino que también se dio cabida aquí a otras manifestaciones: la ausencia de fantasías y pensamientos sexuales, la baja receptividad a la actividad sexual, la aversión al coito y al contacto con el compañero, como causas o manifestaciones de insatisfacción sexual.
En los trastornos de la Excitación está la persistente o recurrente inhabilidad para obtener una excitación sexual adecuada, lo cual se traduce por una falta de excitación sexual general o genital (defectuosa lubricación) u otras respuestas somáticas.
En los trastornos del Orgasmo la persistente dificultad para obtener el orgasmo, su baja o esporádica frecuencia o su ausencia total, a pesar de una suficiente estimulación sexual.
En el Dolor, está por supuesto la Dispareunia como el padecimiento físico genital o paragenital asociado al coito. También el vaginismo, como la recurrente o persiste contractura o espasmo de la musculatura del tercio distal de la vagina que interfiere con la penetración; y finalmente, una nueva categoría, el dolor genital inducido por la estimulación sexual no coital. Tal vez se trate de casos complejos de la llamada interferencia arbitraria (sentirse enferma estando sana).
Para terminar, el EIDSF en la reunión final de consenso tuvo muchas dificultades en aceptar la propuesta de una nueva entidad: Los Desórdenes en la Satisfacción Sexual, o Instisfacción sexual o Distress sexual. Algunos arguyeron que aceptar este nuevo diagnóstico crearía más problemas que soluciones. Por el contrario, sus defensores enfatizaron cómo no es dable que los únicos parámetros de referencia sean la frecuencia coital, áun la orgámica, si no existe una plena satisfacción en los encuentros.
Frecuencia de la DSF.
En un reciente estudio del National Health and Social Life Survey (10) se encontró que existía una mayor frecuencia de disfunciones sexuales en mujeres que en hombres: 43% vs. 31%, lo que se asociaba con diversos factores psicodemográficos como edad, educación y pobre salud física y mental.Sin embargo, en un estudio realizado en Inglaterra en 1768 personas (789 hombres y 979 mujeres), promedio edad 50 años, mostró 34% para las DSs masculinas (las más frecuentes DE y EyPz) y 41% para las DDs femeninas (trastornos de la lubricación, del orgasmo y del deseo sexual las más frecuentes) (49). En cuanto a la frecuencia de las DFS, en la población femenina general, otro estudio coincide en que llega al 40% (11); la mayoría de los casos se identifican con más frecuencia en la peri y postmenopausia, épocas en las que las DSF llegan al 50% (11); según estudios sobre la disminución del interés sexual en la mujer, esta cifra aumenta con la edad (12)(13), al punto que algunos precisan que en la premenopausia decrece en el 52% de las mujeres, en la perimenopausia en el 68% y en la postmenopausia hasta en un 79% de ellas (28) (29).
Autor: Alonso Acuña Cañas, MD.
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