Guías
Auxiliar de enfermería de 27 años de edad ingresa al servicio de urgencias.
| · Examen físico · Pruebas de laboratoria · Evalúe para: · brecha osmolar · brecha aniónica, hipo/hiperkalemia · insuficiencia renal · insuficiencia hepática | ¿Estaba plenamente justificada en esta paciente la intubación? La situación que más contribuye al incremento de la mortalidad en los pacientes intoxicados es la abolición de los reflejos protectores del tracto respiratorio pues, como consecuencia directa de dicha abolición, puede presentarse obstrucción de las vías aéreas por la propia lengua del paciente o por aspiración de contenido gástrico o de cuerpos extraños. Si el paciente se encuentra consciente y hablando es muy probable que sus reflejos protectores de las vías aéreas estén intactos. Sin embargo, el empeoramiento de la intoxicación puede llevar rápidamente a la abolición de los reflejos protectores y, por tanto, estos pacientes deben ser observados de manera permanente. En los pacientes somnolientos o letárgicos la evaluación de los reflejos nauseoso y tusígeno puede servirnos para estimar de manera indirecta la habilidad del paciente para proteger sus vías aéreas. Cualquier alteración en dichos reflejos, por mínima que sea, justifica la intubación precoz (2). En el paciente en coma, como era el caso, la intubación orotraqueal es indispensable. ¿Se podría utilizar algún método farmacológico capaz de evitarle la intubación a la paciente? La inyección intravenosa de 50 mL de dextrosa al 50 % (equivalentes a 25 gramos de glucosa) podría en teoría despertar y evitar la intubación al paciente que ingresa en coma secundario a hipoglicemia, pero no era este el caso (la glucometría tomada simultáneamente con las maniobras iniciales de reanimación descartó la posibilidad de hipoglicemia). El empleo inicial de naloxona puede despertar al paciente intoxicado con opiáceos y evitarle la intubación, pero su empleo debe restringirse a aquellos pacientes en quienes el cuadro clínico sea altamente sugestivo de intoxicación por opiáceos, que tampoco era el caso. Lo mismo podría afirmarse con respecto al empleo de flumazenil en pacientes severamente intoxicados con benzodiazepinas, que sí era el caso de acuerdo con el relato de los acompañantes, pero aún no hay estudios conclusivos que permitan establecer sin lugar a dudas lo correcto de este abordaje (3). Como vemos, en este caso no estaba indicada ninguna de estas medidas, sobre todo cuando no había aún claridad con respecto al origen de la taquicardia. Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
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