Guías
Auxiliar de enfermería de 27 años de edad ingresa al servicio de urgencias.
Las muestras de contenido gástrico para enviar al laboratorio de toxicología son muy útiles para el procedimiento de determinación cualitativa del tóxico, pero no tienen mayor utilidad si este ya ha sido identificado por otro método seguro (identificación de los restos o de las envolturas del tóxico ingerido, o identificación cuantitativa en sangre)10. Se deben instilar en el estómago sólo 200-300 mL de solución salina o agua tibias (38º C, para evitar hipotermia) cada vez y recuperarlos a renglón seguido con el fin de disminuir el paso duodenal (cantidades mayores pueden estimular la apertura pilórica y enviar el tóxico más allá del alcance de cualquier lavado). 11. El lavado debe continuar hasta que el líquido de retorno sea claro y no se obtenga material particulado. Es conveniente cambiar de lado al paciente o realizar maniobras de sucusión gástrica antes de dar por terminado el procedimiento, pues es posible que la sonda estuviera acodada en un pliegue gástrico y estas maniobras permitan recuperar más material. No existe límite preciso en cuanto al volumen a instilar se refiere, este puede variar entre 2 y 15 L, o más, dependiendo de las circunstancias del paciente, de la cantidad de tóxico ingerido y de si había ingerido o no alimentos recientemente. 12. Una vez terminado el lavado, en el paciente intubado se debe dejar una sonda nasogástrica para el caso de que se requiera administrar medicamentos o carbón activado. El lavado gástrico permitió obtener abundante material particulado de color blancuzco e incluso tabletas completas. Debido a la abundancia de material de retorno, el lavado debió continuar hasta completar casi 18 litros de líquido infundido, momento en que el retorno fue completamente claro. ¿Qué otras medidas de descontaminación están indicadas en esta paciente? En todo paciente intoxicado es necesario suprimir la exposición al tóxico. Hay casos en los que el tóxico ha sido ingerido pero tiene también absorción cutánea (organofosforados y carbamatos, por ejemplo). Por ello, la ropa debe ser retirada por completo y se debe lavar muy bien toda la piel con agua y jabón y el pelo con champú. En este caso no parecía haber ocurrido nada por el estilo (al menos no estaba presente el olor a hidrocarburos característico de los organofosforados y carbamatos) pero es una maniobra sencilla que no afecta en nada la estabilidad del paciente mientras se realice de manera rápida y no se dé pié a que produzca o empeore la hipotermia. Una vez demostrada la ingestión de un potencial agente tóxico (como en este caso, a partir del lavado gástrico), la emesis, que solamente puede ser inducida en pacientes conscientes y con reflejo nauseoso activo (obviamente no estaba indicada en este caso), puede ser incluso más eficiente que el lavado gástrico en caso de intoxicación con tabletas o cápsulas grandes. La emesisestá contraindicada si existe riesgo de convulsión en el paciente, bien sea por el tóxico mismo (una de las contraindicaciones más importantes es, por esta razón, la intoxicación con antidepresivos tricíclicos) o por sus antecedentes patológicos. Además de las maniobras habituales para estimular el reflejo nauseoso, la emesis puede ser inducida con jarabe de ipecacuana en aquellos pacientes que la requieren y no tienen contraindicaciones. La emesis no es efectiva después de 4-6 horas de la ingestión del tóxico a menos que la sustancia tóxica retarde la absorción o el vaciamiento gástrico o existan otros factores que retarden la absorción. Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
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