Guías
ANTIVIRALES E INMUNOMODULARES EN HEPATITIS POR VIRUS B Y C.
La ribavirina no tiene ninguna utilidad en el tratamiento de la hepatitis B, y como monoterapia en hepatitis C ha demostrado ser totalmente inefectiva. Sin embargo, como terapia combinada con el interferón a en hepatitis C parece tener un efecto sumatorio con un aumento de la respuesta sostenida, entendida como la normalización de las aminotransferasas y no-detección del HCV ARN seis meses después de terminado el tratamiento. Esta respuesta sostenida pasó del 20% con interferón a como monoterapia a un 40-50% con la combinación interferón a-ribavirina, especialmente si el individuo infectado tiene una carga viral baja, un genotipo distinto al 1, no consume alcohol y tiene menos de 40 años. Por esto, la combinación de interferón a y ribavirina es el tratamiento actual aprobado y licenciado para la hepatitis crónica por virus C. La ribavirina es generalmente bien tolerada y tiene pocos efectos secundarios. El más importante es el desarrollo de anemia hemolítica la cual es reversible con la descontinuación del tratamiento. Otros efectos adversos menos frecuentes son la descompensación cardiovascular con aumento de síntomas de enfermedad coronaria, y la depresión con ideas suicidas ocasionalmente. Está por demostrarse si la combinación interferón-ribavirina con dosis de inducción, o con la introducción del interferón de larga acción (con PEG-polietilenglicol) puede mejorar aún más el porcentaje de respuesta sostenida en el tratamiento de la hepatitis C. Tratamiento actual para hepatitis crónica B (Según Medicina Basada en la Evidencia) El establecido mundialmente es el interferón a en una dosis de 5 millones de unidades diarias ó 10 millones de unidades tres veces por semana por un período no inferior a 16 semanas, por vía subcutánea. Este tratamiento no está exento de efectos secundarios, siendo los más frecuentes los síntomas constitucionales típicos de un estado gripal transitorio: fiebre, escalofrío, mialgias, malestar general y astenia. También se puede presentar depresión de las distintas líneas celulares hematológicas, principalmente leucopenia y trombocitopenia. La irritabilidad y la depresión severa ocasionalmente se presentan. Otros efectos menos frecuentes son el hiper-hipotiroidismo y cardiotoxicidad. Dependiendo de la severidad de los efectos adversos se deberá discontinuar el tratamiento transitoria o definitivamente. Aproximadamente el 40% de los pacientes tratados responden en forma sostenida con normalización de aminotransferasas, no-detección del HBV ADN y seroconversión de HbeAg a AntiHBe. Menos frecuente se produce la desaparición de HBsAg. Los factores predictores para una buena respuesta son: HBV ADN detectable a niveles bajos (< 200 pg), aminotransferasas elevadas, hepatitis histológicamente con gran actividad, sexo femenino y VIH negativos. Los cirróticos no deben ser tratados con interferón-a. (Evidencia Grado A). Recientemente, la lamivudina ha sido aprobada como terapia de segunda línea para la hepatitis B. La dosis establecida es de 100 mg diarios por vía oral y por un período superior a 6 meses y hasta 12 meses. Prácticamente carece de efectos secundarios y es muy bien tolerada. Se obtiene una respuesta sostenida entre 20 y 30% de los pacientes tratados. Está indicada en pacientes no respondedores al interferón a, pacientes con trombocitopenia severa, y puede tener utilidad y seguridad en pacientes cirróticos compensados. Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
<< Pgina Anterior
Pgina Siguiente >>
[Pgina 1] [Pgina 2] [Pgina 3] [Pgina 4] [Pgina 5] [Pgina 6] [Pgina 7] [Pgina 8] [Pgina 9] [Pgina 10] [Pgina 11]
|