Guías
ANTIVIRALES E INMUNOMODULARES EN HEPATITIS POR VIRUS B Y C.
Lamivudina. El desarrollo de los antivirales análogos de nucleósidos ha permitido un avance importante en el tratamiento de las infecciones virales, específicamente por VIH, hepatitis B y C. Los análogos de nucleósidos se producen a partir de una base de purina o pirimidina modificada que carece de un grupo fosforilado y requieren de fosforilación intracelular para su activación, y así convertirse en nucleótidos. Una vez activo, el análogo de nucléosido compite con dideoxinucleósidos naturales para su unión con el sitio activo de las polimerasas virales, actuando así como un bloqueador de cadena inhibiendo la síntesis viral tanto ADN como ARN dependientes. También algunos análogos de nucleósidos han demostrado tener actividad en la inhibición de acción de la transcriptasa reversa necesaria para la replicación de algunos virus. En la hepatitis crónica B, la historia de la utilización de análogos de nucleósidos se remonta a principios de los años 80 con resultados poco halagadores debido a la poca o ninguna efectividad de los agentes utilizados y a la toxicidad severa que se presentaba con algunos de estos medicamentos. La vidaravina, aciclovir, didanosina, zidovudina y ribavirina fueron todos investigados en hepatitis B y resultaron inefectivos. En 1990 se inició un estudio de investigación con el análogo de nucleósido fialuridina (FIAU) presentándose alta mortalidad y necesidad de trasplante hepático por desarrollo de microesteatosis hepática con daño mitocondrial severo irreversible. Sólo recientemente se ha visto la efectividad de nuevas generaciones de análogos de nucleósidos en el tratamiento de la hepatitis B. Esto gracias a las investigaciones llevadas a cabo en el tratamiento de la infección por VIH. La lamivudina es uno de estos análogos de nucleósidos que incidentalmente durante el tratamiento de infección por VIH mostró efectividad antiviral contra el virus de hepatitis B, posiblemente debido a las similitudes biológicas entre estos dos virus en el ámbito de la replicación. Posteriormente, estudios de lamivudina en pacientes con hepatitis B demostraron la efectividad antiviral del medicamento en esta infección, por lo cual se aprobó y se licenció como tratamiento alterno al interferón-a. Para entender el efecto antiviral de la lamivudina, hay que conocer los mecanismos de replicación del virus B (figura 1). Una vez que un individuo se infecta, se produce endocitosis hepatocitaria de viriones intactos. Posteriormente habrá translocación del HBV-ADN al núcleo hepatocitario en donde se producirá una transcripción del HBV-ADN a mARN intranuclear mediada por HBV polimerasa. Así luego se logrará la internalización de mARN al nucleocapside viral que, por medio de transcripción reversa mediada por HBV polimerasa dará origen a nuevos viriones maduros listos para su liberación y posterior infección de nuevas células. Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
<< Pgina Anterior
Pgina Siguiente >>
[Pgina 1] [Pgina 2] [Pgina 3] [Pgina 4] [Pgina 5] [Pgina 6] [Pgina 7] [Pgina 8] [Pgina 9] [Pgina 10] [Pgina 11]
|