Guías
ALTERACIONES METABOLICAS DEL SIDA
La metformina, antidiabético oral que inhibe la producción hepática de glucosa, en dosis altas podría ser útil en el manejo de la RI inducida por IP, pero el desarrollo potencial de AL tipo B podría limitar su utilidad, riesgo potencial que se encuentra incrementado en estos pacientes por el estado crítico de salud que muchas veces presentan. Otro mecanismo propuesto para el desarrollo de hiperglucemia en estos pacientes es el bloqueo de la conversión de proinsulina a insulina ( P-I). Este bloqueo se debe a la capacidad que tienen los IP de inactivar las enzimas que tienen acción de aspartato-proteasa, enzimas indispensables en la generación de nuevos viriones. La enzima que cataliza el paso de P-I es de este tipo, traduciéndose en una disminución en la generación de insulina e hiperglucemia. La RI y el bloqueo de las asparto-proteasas pueden inducir episodios de descompensación hiperglucémica aguda llegando a severos cuadros de cetoácidosis diabética (CD). En efecto, se habían reportado a la FDA 83 casos en 100.000 pacientes usuarios de cualquiera de los 4 medicamentos de este tipo existentes en el mercado hasta 1997. El tratamiento de este tipo de complicación está dirigido a la suspensión del medicamento precipitante y al manejo de la CD que se encuentra resumidos en las guías de manejo anexas . También se ha descrito desarrollo de intolerancia a los carbohidratos (IHC) e hiperglucemia con los inhibidores nucleósidos de transcriptasa reversa (INTR), los cuales inducen toxicidad mitocondrial. La hipótesis planteada como responsable de este fenómeno es la inhibición selectiva de la DNA polimerasa gama, enzima responsable de la síntesis de DNA mitocondrial. También se ha visto una inhibición de la respiración ligada a la citocromo C reductasa. Sin embargo, el efecto tóxico metabólico más frecuente inducido por los INTR es la acidosis láctica (AL) tipo B. Gopinath y cols. describieron el primer caso de acidosis láctica en el año de 1992, el cual estuvo asociado al uso de zidovudina siendo reversible con su suspensión; al siguiente año Chattha describió 7 casos de AL tipo B sin evidencia de hipoxemia u otra causa aparente, 4 ellos en tratamiento con zidovudina. Se comprobó asociación con miopatía. Cuatro de estos pacientes fallecieron. El mismo autor sugirió una alteración en la cadena respiratoria a nivel mitocondrial del sistema músculo esquelético al bloquear sus complejos I y II, lo cual fue comprobado por Chariot al observar alteraciones histoquímicas mitocondriales en biopsias de músculo esquelético de pacientes en tratamiento con zidovudina asociadas con un incremento importante de los niveles de CPK . Autor: FUNDACION SANTAFE DE BOGOTA
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