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LA ENFERMEDAD DE GAUCHER
Bogotá, Colombia (RCN) - La enfermedad de Gaucher es una de las más raras, según los especialistas este es un padecimiento de baja frecuencia que ataca a tan sólo una de noventa mil personas en el mundo. Es una enfermedad de depósito lisomal, hereditaria, progresiva y degenerativa.

EVITE EL CÁNCER ORAL
Bogotá, Colombia (RCN) - El cáncer, una de las enfermedades más comunes entre los colombianos también se puede presentar en la cavidad bucal. Según los especialistas sufren más riesgos de padecer este tipo de cáncer las personas que consumen tabaco o licor.

AVANCE TECNOLÓGICO PERMITIRÁ RECUPERAR LA VISTA
Bogotá, Colombia (RCN) - Un ensayo exitoso en el hospital oftalmológico de Moorfield en Londres, permitió avances importantes en un novedoso sistema de visión biónica. Gracias a una tecnología desarrollada por una compañía en los Ángeles California, muy pronto será posible el implante de un ojo biónico. En Colombia habla el especialista.

40 Y 50 AÑOS, EDADES VULNERABLES AL HIPOTIROIDISMO
Bogotá, Colombia (RCN) - Entre un cinco y diez por ciento de las mujeres entre los 40 y 50 años de edad, son vulnerables a padecer hipotiroidismo, enfermedad que produce múltiples síntomas y signos de diversa intensidad en el organismo

OJO CON LA GASTROENTERITIS EN LOS NIÑOS
Bogotá, Colombia (RCN) - Una de las enfermedades más comunes en los niños menores de cinco años es la gastroenteritis que causa la deshidratación, un experto nos explica qué síntomas nos están avisando que su niño la puede estar padeciendo y cuándo se trata de una urgencia médica.

TECNOLOGÍA LÁSER PARA CONTRARRESTAR LAS VENAS VARICES
Bogotá, Colombia (RCN) - Con los nuevos avances, entre los que se destaca el láser, es posible realizar a los pacientes con varices un tratamiento sencillo, cómodo y eficaz. La cirugía pasa a un segundo plano mejorando la salud y la estética en quienes la padecen.

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Artículos
para Mdicos |
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Enfermeria
Donde esta el lado humano de la atencion?
Es evidente que la tecnología diagnóstica ha disminuido considerablemente la necesidad de entrevistas clínicas minuciosas. Como dice el jesuita Pierre Teilhard de Chardin, el famoso “ojo clínico” se trocó por el "ojo mágico" de las máquinas. Como resultado, la relación del personal de salud-paciente se establece prioritariamente a través de la realización de procedimientos, colocación de aparatos o administración de medicamentos, a los que comprensiblemente se les atribuyen los beneficios "tangibles" y "reales" de la intervención médica.
Cada día es mayor el número de personas que se quejan de la ausencia de humanidad en la atención. El acercamiento es mínimo para tocarlo, para observar sus avances o dificultades, para explorar su angustia… Hemos entregado el paciente a la tecnología mecanizada con la gran dificultad de que los aparatos son fríos, indiferentes, incapaces de escudriñar los sentimientos, el alma del paciente.
Quiéralo o no la persona enferma es presa de angustia, de desazón, ya que la enfermedad no sólo compromete su parte orgánica sino su estado de ánimo, su espíritu. Representa una impotencia para disponer de sus plenas capacidades físicas y mentales. Por eso al enfermo no se le debe manejar sólo su dolor físico que le trae la enfermedad misma, como por ejemplo una fractura, una infarto, un desgarro muscular, sino su entorno biosicosocial y espiritual que padece. De ahí como dice el médico argentino Orgaz, el hombre es un ser social y ético espiritual; de ahí que “conocerlo, entenderlo, considerarlo dentro del contexto de su enfermedad sin desarticular el cuerpo espíritu, es el verdadero sentido de la medicina”.
El rol del equipo de salud ha cambiado en los últimos tiempos pues muchos pacientes quieren participar activamente en las decisiones que involucran su salud. Sin embargo, en esta época tanto los pacientes como los profesionales de la salud se enfrentan a muchos desafíos al compartir la responsabilidad que implica tomar una decisión. Actualmente se puede encontrar en internet y en los medios de comunicación una gran cantidad de información que avala estos cambios. Pero lamentablemente, la información y las recomendaciones que se pueden obtener a través de estas fuentes no siempre se ajustan a todos los pacientes. Como lo expresaba Maimónides, médico filósofo del medioevo, “dentro de la Medicina no existen leyes absolutas: cada estado, cada individuo, exige atención especial”
La falta de participación de los pacientes puede resultar problemática; a su vez, como señalan Karen y colaboradores aquellos pacientes que se involucran activamente en las decisiones evidencian mejores resultados, tanto en los aspectos psicosociales como en aquellos relacionados con la salud. Pero “compartir la responsabilidad de tomar una decisión requiere que el paciente y el profesional tengan una buena comunicación”
Desafortunadamente ya sea por los cambios en la tecnología, por los que ha impuesto la reforma de la seguridad social, la crisis actual del sector salud o la rutinización misma de nuestras actividades diarias evitamos el contacto prolongado y el diálogo con el paciente y peor aún caemos en ocasiones en actitudes desobligantes, duras e irrespetuosas con quienes están depositando en nosotros toda su confianza y debilidad, en momentos de enfermedad. Identificamos los pacientes por número de habitación, por tipo de convenio dejando de lado que, independiente del tipo de su vinculación, el paciente sufre, siente y tiene sus necesidades y expectativas propias.
Es probable que estemos dejando reflejar nuestras inconformidades con nosotros mismos, con la institución, con el sistema. Sin embargo, independiente de nuestras condiciones, los pacientes al igual que tienen deberes tienen derechos dentro de los cuales está el que se le respete su condición humana.
Como conclusión siento que no hay duda de que hay algo fundamental que falla en la medicina de hoy: frialdad, poco tiempo disponible y en ocasiones irrespeto.
La asistencia plantea un desafío al equipo de salud a la hora de armonizar la efectividad de la ciencia con el humanismo, que no es más que un arte de palabras, sentimientos y actitudes. Es necesario recuperar la calidez humana, retomar el contacto afectivo con el paciente, el que podemos realizar en forma simultánea a la atención sin deteriorar en ningún momento la calidad de la asistencia y sin consumir un minuto más de nuestro tiempo.
El reto es atender a nuestros pacientes como nos gustaría que nos atendieran a nosotros. La amabilidad, la dedicación, la información oportuna y veraz y sobretodo, la calidez humana hace una gran diferencia en la calidad de la atención.
Elsa Durán Echeverri, Enf.
Jefe Departamento de Enfermería.
Fundacion Santa Fe de Bogota.
Bogota - Colombia.
Autor: Lic. Elsa Durán Echeverri.
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